jueves 2 de julio de 2009

Unitarios universalistas renacidos






Por Forrest Church, dado en la Asociación Unitaria Universalista

de Congregaciones (UUA) en Boston, Massachusetts, el 29 de junio de 2003.

(Trad. Fco. J. Lagunes G.)

http://www.allsoulsnyc.org/publications/sermons/fcsermons/bornagainuuism.html

http://lcum.blogspot.com/2009/07/unitarios-universalistas-renacidos.html



Estar en Boston este año para la Asamblea General de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA) es un gran privilegio para todos los aquí reunidos. No puedo evitar pensar que suscita un estallido de energía nueva y compromiso con nuestra fe elegida. Esta tarde, como mi propia contribución a esta noble tarea colectiva, dedicaré mis señalamientos a nuestras buenas nuevas. Eso es lo que significa la palabra 'evangelio', ciertamente: buenas nuevas. Yo, por mi parte, no me avergüenzo del evangelio liberal. Ha enriquecido e incluso transformado mi vida. Pues éste conlleva una obligación, predicar y publicar nuestras buenas nuevas tan persuasivamente como podamos e invitar a otros a unírsenos en su celebración.

Como imagen en negativo [=que ofrece invertidos los claros y oscuros, o los colores complementarios, de aquello que reproduce] de toda forma de fundamentalismo, la visión de los unitarios universalistas ofrece al mundo una visión religiosa alternativa. En vez de desgarrar, sembramos. En vez de dedicar nuestras vidas a separar las ovejas de las cabras, nosotros celebramos la unidad, dos veces en nuestro propio nombre. Por lo demás, 'liberal' significa generoso, flexible y libre. Así que este poder salvífico, el poder de nuestras buenas nuevas, tendrá un impacto sólo si traemos la misma pasión hacia nuestra fe liberal —hacia nuestra fe de manos abiertas, de corazón abierto, de mente abierta— que otros llevan hacia la suya.



Puede que conozcan el poema de William Butler Yeats (1865-1939), "La segunda venida"*. He vuelto a ese texto a lo largo de algunos meses desalentadores en el pasado reciente. Al observar un paisaje devastado por la guerra, Yeats dijo, "Los mejores carecen de toda convicción, / mientras los peores / están llenos de fanática osadía". ¿Saben qué separa a los mejores de los peores? Los peores están seguros de ser los mejores, mientras que los mejores tienen el buen sentido de reconocer que llevan lo peor dentro de ellos. Esto puede (y debiera) atemperar el fanatismo de nuestra osadía, pero no debería minar nuestra convicción. De hecho, nunca en la historia el mundo ha necesitado el testimonio de una fe que respete, en vez de desdeñar, las diferencias honestas de creencias. Para sacar la luz de debajo del cajón del celemín, sin embargo —para que resplandezca con todo su brillo y penetre la densísima obscuridad—, primero hemos de articular más precisamente, en principio para nosotros mismos y luego para los demás, lo que esta luz nuestra ilumina.

Permítaseme formular una pregunta. Si alguien te preguntara, "¿En qué crees?" ¿Tendrías lista una respuesta? Cada año, en la Iglesia de Todas las Almas de la Ciudad de Nueva York, la congregación que he servido durante el último cuarto de siglo, los jóvenes de tercer año de secundaria preparan su declaración de credo personal en unos 3 minutos y la presentan ante la congregación el Domingo de Mayoría de Edad. Luego de la ceremonia, durante la hora del café, frecuentemente escucho a los padres y a otros adultos de la congregación comentar meditabundos si ellos podrían hacer lo mismo que los jóvenes.

Bueno, ¿podrías tu?



Imagínate que durante una cena social te dieras cuenta de que eres la única persona presente que va a la iglesia. Al momento en que esta pizca reveladora de información quede expuesta inadvertidamente, encontrarás que despertaste el interés de la concurrencia —todos ellos gente que dejó de lado la religión. Quieren saber por qué. Quieren saber más. Súbitamente la cena se puso peligrosa. Al sentirte más a la defensiva que con disposición evangélica, comienzas a apretar los botones para controlar la ansiedad. "Bueno, no es realmente una iglesia. Miren, soy
unitario universalista".

—"Siempre quise saber del Unitarismo Universalista. ¿Qué es lo que creen ustedes?", te pregunta la mujer que está frente a ti.

"Nada, en realidad", farfullas. "Bueno, no es que en realidad no sea nada, en realidad sí creemos algunas cosas". Luego apresuradamente les aseguras que no crees que Jesús haya nacido de una virgen, ni que haya resucitado al tercer día, que casi nunca lees la Biblia y que ciertamente estás de acuerdo en que la religión es la fuerza más peligrosa del mundo, especialmente en la actualidad. A lo que tus amistades te responden que esas son precisamente las mismas razones por las que ellos no asisten a la iglesia.

¿Sabes lo que sucede si cruzas un unitario universalista con un Testigo de Jehová? Obtienes a alguien que toca a las puertas de las casas sin razón aparente.

¿Pero acaso hay tal cosa como un unitario universalista evangélico? En mi visión del mundo, por supuesto que sí existe. Para mí, 'unitario evangélico' no es un oxímoron [=contradicción de términos]. Amé lo que Matthew Diaz dijo a la gente de la Iglesia de Todas las Almas en su declaración de credo personal, el año pasado. Se puso de pie cuan largo era y dijo, "Creo en la magia". Desde luego. La magia de la vida, plena de misterio, imbuida de maravilla. Sonó justo como nuestro siempre celebrado Ralph Waldo Emerson (1803-1882).

Emerson creía en los milagros. No en detener el sol. No en abrir el Mar Rojo. Sino en el milagro de que el sol brille sobre la tierra y en el milagro de que los océanos hiervan pletóricos de vida. El milagro de un recién nacido. El milagro de la conciencia. El milagro de la esperanza. Los creyentes fundamentalistas y ortodoxos encuentran sus milagros en las Escrituras. Los materialistas seculares descartan la idea misma de los milagros. Los unitarios universalistas siguen al sabio unitario Ralph Waldo Emerson y dicen "Toda la vida es un milagro", desde "el trébol que germina a la lluvia que cae".

La experiencia religiosa brota de dos fuentes primarias, del asombro reverencial y la humildad. Quienes se rehúsan a ir más allá de la letra —sea de las escrituras o de la ciencia— para explorar el espíritu no prestan ningún servicio al asombro o a la humildad. Los fundamentalistas vienen en dos variedades básicas. Los fundamentalistas de la derecha ponen en un santuario al Dios minúsculo de su altar. Los fundamentalistas de la izquierda rechazan a este Dios minúsculo, e imaginan que al hacer esto han realizado algo creativo e importante. Ambos grupos están en una sumisa servidumbre ante el mismo Dios minúsculo.

Algunos unitarios universalistas usan un lenguaje en clave teísta; otros no. Realmente no es importante. Cuando la gente me dice con orgullo que no cree en Dios, les pido que me hablen un poco del dios en el que no creen, pues es probable que yo tampoco crea en ese dios. Dios no es el nombre de Dios. Dios es el nombre que le damos a aquello que es más grande que todos, pero que está presente en cada uno. Llámalo como quieras: el espíritu, el terreno del ser, la vida misma; permanece como siempre lo ha hecho —en la definición de 'lo Santo' de Rudolph Otto—, como un misterio fascinans [fascinante] y un misterio terribilis [terrible], que produce un asombro reverencial que hace que nuestra mente se incline.

Los unitarios universalistas no rechazan la religión; extendemos su brújula. Que nuestros vecinos ortodoxos tengan que circunscribir la maravilla y el sentido a un círculo tan pequeño no nos obliga a abandonar la maravilla, ni a suspender nuestra búsqueda del sentido. Al contrario. Cambiamos nuestro ángulo de visión (como lo dijo Emerson). Expandimos nuestro círculo de investigación.
A quienes se aferran fieramente a permanecer dentro del círculo estrecho, esto podría parecerles como una herejía; a quienes se aferran a omitir específicamente ese círculo, esto podría parecerles irreligioso, puesto que también han definido la religión de una manera estrecha. Por ello es que los materialistas seculares son tan propensos a burlarse del unitarismo universalista como aquellos cuya fe se ajusta a una brújula espiritual mucho más pequeña de lo que nos resulta cómodo. Mi propio padre, un católico renegado, creía que la Iglesia Católica Romana era la única iglesia verdadera; y a esa iglesia rechazó. Aquellos de ustedes que han llegado al unitarismo universalista desde una experiencia previa en el catolicismo escogieron no permitir que la Iglesia Católica Romana definiera por ustedes lo que es la religión. Lo mismo se aplica para quienes fueron criados en otras religiones, o sin ninguna fe en absoluto. Somos libres como unitarios universalistas de definir nuestra fe más ampliamente, de acrecentar nuestro círculo de investigación, como un acto religioso, no como uno irreligioso.

La teología es poesía, no ciencia. Durante nuestra breve existencia, interpretamos la más grandiosa y misteriosa obra maestra de todas, la creación misma. La creación es nuestro libro de revelación, no un libro encuadernado concedido a nosotros como un favor por algún gurú antiguo. Confiamos en el oráculo de nuestra propia experiencia, extraída de nuestra lectura del libro de la naturaleza y de la naturaleza humana, lo que incluye nuestra lectura de la Biblia y nuestro estudio de la filosofía. El texto del sentido es vasto, sus matices muchos y variados. Para honrar esta realidad, el unitarismo universalista considera sagrada la libertad de pensamiento. También insistimos en el respeto mutuo en la medida en que se gane a través de concedernos recíprocamente la libertad de seguir nuestra propia conciencia.

¿Es este el fundamento de los principios de la creencia? Desde luego que lo es. Los creyentes ortodoxos definen la religión de manera estrecha y se abrazan a ella. Nuestros vecinos escépticos definen la religión de manera equivalentemente estrecha y la rechazan. Nosotros definimos la religión de manera amplia y así la abrazamos. El unitarismo universalista no es una alternativa a la religión, sino una alternativa a ser religiosos, o irreligiosos, de maneras absolutas.


Si de verdad quieres hacer más interesante esa cena social, podrías comentar a tus compañeros de mesa que el unitarismo universalista es la fe quintaesencial que conformó a nuestro país [así como a las democracias modernas]. Thomas Jefferson (1743-1826) y John Adams (1735-1826) eliminaron el yugo político de la servidumbre frente a la Corona Inglesa, lo hicieron porque creían en la libertad y la democracia. Difícilmente sorprende que ambos hombres exhibieran el mismo espíritu libre en sus vidas religiosas. En tanto que unitarios, rechazaron la autoridad de las cabezas mitradas del cristianismo, ejercieron la libertad de creencia religiosa, incluso al ejercer la libertad de asociación política. Jefferson fue un proponente y defensor especialmente destacado de la separación entre las iglesias y el estado como principio fundador de los estados modernos, mismo que se aplica por igual a los Estados Unidos de América y al unitarismo. Podemos proteger nuestra propia libertad religiosa sólo al proteger la libertad religiosa, tanto de quienes dibujan su propio círculo de manera muy estrecha, como de quienes se definen por rechazar la religión entendida sólo como ese mismo círculo estrecho, al mismo tiempo.

Los principios Unitarios Universalistas** reflejan la fe incluyente en la libertad y la igualdad expresada en la Declaración de Independencia de los EUA (1776). No sólo eso, sino que la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948) —en sí misma la mayor expresión moderna de los valores ilustrados que compartía el idealismo de los patriotas originales estadunidenses, y por ello la mejor expresión de nuestro patriotismo— proviene de la misma fuente. La próxima ves que leas el preámbulo de la Declaración de Independencia o de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, escucha como nuestros principios se hacen eco de esos documentos, frecuentemente palabra a palabra: valía inherente y dignidad; equidad y compasión; aceptación mutua; libertad y responsabilidad; conciencia; el proceso democrático; paz, libertad y justicia para todos; y una totalidad de la que somos parte.

Eso no es no creer en nada. Y no es creer en cualquier cosa. Es creer en los mismos valores espirituales que conformaron el experimento de autogobierno de los ciudadanos en los EUA. No teman señalar esto a nuestros amigos y vecinos fundamentalistas. ¡Ser antiunitario sería tanto como ser antiestadunidense! Eso sería categóricamente antipatriótico.

Los ideales que abrazamos son ideales nobles. Nunca los alcanzaremos plenamente. Pero, si les dedicamos nuestras vidas, nos han de desafiar diariamente a escuchar a lo que Abraham Lincoln (1809-1865) llamó "los mejores ángeles de nuestra naturaleza". Jefferson mismo dijo, "Es en nuestras vidas y no en nuestras palabras en donde ha de leerse nuestra religión". Como dueño de esclavos sufre las consecuencias de ser juzgado por tan nobles ideales hasta el día de hoy. Pero su definición de la religión conserva toda su validez. Obras y no credos: eso es con lo que nos identificamos como Unitarios Universalistas. Nuestra teología misma —al abrazar tantos ángulos de visión, tantas experiencias distintas— se encuentra en el principio salvador de nuestra nación: «E pluribus unum» («De muchos, uno»).

Relato parte de esta historia en mi libro más reciente, The American Creed, a biography of the Declaration of Independence (St. Martins: 2002); pero, fue en otro libro publicado a principios del año (Bringing God Home: a Spiritual Guide for the Journey of Your Life) en el que expandí una vieja metáfora mía para abrazar un universalismo más cósmico. En lo que llamo la Catedral del Mundo hay millones de ventanas, cada una relata su propia historia sobre quiénes somos, de dónde vinimos, adónde vamos, cada una de ellas ilumina el sentido de la vida. A este respecto, somos muchos. Pero también estamos solos, pues una única Luz resplandece a través de cada ventana. Ningún individuo, sin importar lo grande de sus dones espirituales, puede ver directamente esta Luz-Verdad, o Dios —llámala como quieras. No podemos mirar a Dios a los ojos más de lo que podemos quedarnos viendo al sol sin quedar ciegos. Esto debería aconsejarnos una actitud de humildad y respeto mutuo hacia aquellos cuyas reflexiones sobre el significado último difieren del nuestro.

Mira larga y fijamente la luz de los cielos. Hay 1.7 billones [=millones de millones] de estrellas por cada ser humano vivo. La relación de personas a estrellas es de 1.7 billones a una. Esto es asombroso y nos sugiere asumir algo de humildad. Podría ciertamente hacer disminuir el azote de la soberbia humana. ¿No es así? No. En vez de esto, nos sentamos en esta minúscula piedra generosamente aderezada de toda clase de artificios (¡Incluso algunos de nosotros aquí, en Boston!), para discutir quién tendría la mejor información privilegiada sobre el creador y la creación. ¿Acaso el cristiano? ¿O será el budista? ¿O acaso será el ateo? ¿O el humanista? ¿Será el teísta? ¡Por favor! Los humanos anunciamos con orgullo y a los cuatro vientos nuestras diferencias, algunos inclusive matan y se hacen matar por ellas, mientras que, en cada aspecto verdaderamente importante, somos mucho más semejantes que diferentes. Ciertamente somos más semejantes por lo que ignoramos, que lo que nos diferenciamos por lo que conocemos. De hecho, para cuando morimos, escasamente hemos logrado remojar algo nuestra mente. El más sabio entre nosotros no ha conseguido apenas vislumbrar una remotísima y desdibujada noción de lo que trata la vida. Esto nos aconseja que asumamos una actitud humilde, pero también afirma la unicidad. Mi etimología favorita habla elocuentemente sobre este mismo punto. Humano, humanitario, humillar, humor, humildad, humus. Polvo al polvo, la argamasa de la mortalidad nos ata los unos a los otros. De verdad somos uno.

El reconocimiento de la unidad esencial es un pilar, el pilar central, del unitarismo universalista. En contraste, los fundamentalistas, que sólo perciben que la Luz que brilla a través de su propia ventana, concluyen que la suya sería la única ventana por la que brillaría. Incluso podrían incitar a sus seguidores a arrojar piedras a las ventanas de la otra gente. Los materialistas seculares cometen precisamente el error opuesto. Al percibir la enloquecidamente confusa variedad de ventanas y adoradores, concluyen que no habría tal Luz. Pero las ventanas no son la Luz; las ventanas sólo son los canales por los que la Luz resplandece.

La misma metáfora ofrece una descripción fácil de recordar del unitarismo universalista, adecuadísima, de hecho, para esa cena social. Una Luz (el unitarismo) resplandece a través de muchas ventanas (el universalismo), y así ilumina las mentes y corazones humanos de muchas formas diferentes. En nuestras congregaciones honramos esta verdad al animar a nuestros integrantes a reflexionar sobre la Luz a través de cualquier conjunto de ventanas que les resulte más iluminador. Sólo se requiere que esa misma libertad sea honrada por los otros. Si este margen de libertad les parece nebuloso o poco serio a tus vecinos, describe lo que sucede en nuestras congregaciones de manera que les resulte más difícil de rechazar en un primer contacto. Nuestras iglesias, sociedades, y fraternidades son nada menos que laboratorios espirituales para la práctica de «E pluribus unum», de muchos, uno.

Para apreciar cuán iluminador es este enfoque de la religión, considera esto. Si tu vecina estuviese en desacuerdo con tu teología personal, además de cambiar de opinión —una perspectiva que podría no ser de tu agrado— tendrías cuatro opciones. Podrías convertirla, destruirla, ignorarla, o respetarla. Los fundamentalistas de la derecha usualmente intentan la conversión, pero a veces —como lo sabemos por experiencias de primera mano— optan por destruir en el nombre de Dios. Los fundamentalistas de la izquierda (los materialistas seculares) tienden a ignorar tales desacuerdos como irrelevantes, pero también pueden optar por la destrucción. Basta con el testimonio de los gulags y los crematorios para reconocer que los fanáticos religiosos no han logrado acaparar del todo el mercado de acallar el ejercicio de la libertad política y religiosa a través del recurso al asesinato masivo. En los Estados Unidos de América y como se refleja en el unitarismo universalista —una fe quintaesencialmente propia de nuestra historia— al seguir el principio de E pluribus unum, abrazamos la cuarta opción: el respeto mutuo. Hay sólo una advertencia breve a ese respecto. No debemos arrojar piedras a la catedral, ni permitir que otros lo hagan.

¿Y por qué es que elegimos reunirnos en vez de ejercer nuestra plena libertad de creer lo que queramos en la privacidad de nuestros hogares los domingos por la mañana? Simplemente debido a que la experiencia nos ha enseñado que nos necesitamos mutuamente. Necesitamos de la orientación y el consejo para reconocer nuestras lágrimas en los ojos de los otros. Necesitamos hacer que se eleven nuestras aspiraciones morales. Necesitamos de compañeros en el trabajo de amor y por la justicia para mejorar nuestro vecindarios y fortalecer nuestro testimonio en el mundo. Y sí, elegimos unir nuestras manos y corazones debido a que sabemos cuán fácil es deslizarnos de vuelta hacia los hábitos mecánicos que embotan nuestra conciencia. Necesitamos, y sabemos que necesitamos, que se nos recuerde semana a semana cuán preciosa y cuán frágil es la vida.

Tan extraordinariamente frágil. Y con todo y todo, fosforescente. Un año puede parecer que dura para siempre —hasta el punto de que podríamos orar por que terminase— aunque las décadas pasan revoloteando en un parpadeo. Antes de que te enteres, estás ahí mirando fijamente al abismo.

Puede que conozcan ya mi definición de religión. La religión es nuestra respuesta humana la realidad dual de estar vivos y de tener que morir. No somos tanto un animal de herramientas, o un animal con un lenguaje avanzado, como un animal religioso. Al saber que hemos de morir un día, no podemos evitar preguntarnos cuál es el sentido de la vida. El unitarismo universalista no ofrece un solo conjunto de respuestas a las preguntas de la vida, sean —o no— susceptibles de ser respondidas. Y aunque no siempre nos apegamos al guión correspondiente a este papel, somos, por definición, la fe más humilde del mundo. Pero tenemos un sentido claro del propósito de la vida, creo yo. El propósito de la vida —al tiempo que también su prueba más exigente y verdadera— es vivir de tal forma que nuestras vidas se demuestren dignas de morir por ellas.

Así que, cada vez que se abra una puerta trampa en el piso, o que de repente se te venga encima el techo, no preguntes "¿Por qué?" Ese 'por qué' no te llevaría a ninguna parte. La única pregunta que vale la pena hacerse es "¿Y adónde vamos ahora?" Y parte de la respuesta debe ser, "juntos". Juntos nos arrodillamos. Juntos caminamos, tomados de las manos, animándonos y sosteniéndonos los unos a los otros. Juntos realizamos la labor del amor y de ese modo nos salvamos.

¿Crees en la magia? ¿En esa clase de magia? ¿La magia del amor? Yo también. Pues soy un unitario universalista renacido, 'renacido' como D. H. Lawrence (1885-1930) lo expresó: "a la humanidad, a una conciencia de toda la risa y al incesante murmullo del dolor y las penas".

En un mundo desgarrado por la religión y la irreligión, aquellos entre nosotros que hayan renacido al latido tembloroso que está en el corazón mismo del mundo podrán atreverse a ser agradecidos. Incluso podríamos expresar nuestra gratitud al compartirla con nuestros amigos. Aquellos compañeros de cena, por ejemplo. No te avergüences de tu evangelio. ¡Da testimonio! Y entonces, ¡invítalos a la iglesia! De verdad. Algo ha de matarte, ¡pero no será eso!

"Siempre quise saber. ¿Y qué es bien a bien lo que creen los unitarios universalistas?", te pregunta la mujer que tienes enfrente.

"Muchas de las mismas cosas que creían los fundadores de esta nación", le respondes. "Jefferson y Adams fueron unitarios los dos. Creyeron en la libertad y en el proceso democrático, al igual que nosotros. Nuestro principio religioso, E pluribus unum, es igual al de la nación: de muchos, uno. Creemos que hay una luz, un misterio, un Dios, llámale como quieras. La luz brilla a través de muchas ventanas diferentes (una luz, el unitarismo, ¿lo ves?; muchas ventanas, el universalismo). Nuestras iglesias son para nosotros un modelo de la forma en que debería funcionar el mundo: el respeto mutuo; que nadie arroje piedras; la democracia; la libertad religiosa —todos en una comunidad de celebrantes y sufrientes quienes son nuestra mejor ayuda en el quebranto y nuestros compañeros de alegrías. Obras y no credos es nuestro lema; la libertad y la justicia son nuestra plataforma social; y el amor nuestra ley más elevada. Ven conmigo este domingo. Te encantará".

Esta fe que hemos elegido es un don, un gran regalo y el mayor de todos los dones que no se pueden acaparar. Pues son para compartirse. Así que, compañeros unitarios universalistas renacidos, les digo esto, levanten bien esa luz oculta por el cajón del celemín. Salgan alegre y valientemente hacia esta bendita tarde y más allá. Amen hasta el máximo. Sean fuertes, animosos y decididos. No teman escalar hasta el mismo techo. Eleven el faro tan alto como les sea posible. Salgan y realicen su deber sagrado. Hermanas y hermanos, amén y aleluya; ¡diseminen el mensaje!


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* La Segunda Venida (1919)
por William Butler Yates
(Traducción de Juan Cueto-Roig)

Girando y girando en el vasto girar
el halcón no puede oír al halconero.
Las cosas se destruyen,
ceden los cimientos,
la anarquía se desata sobre el mundo,
una marea de sangre se desborda
y se extingue en todas partes el ritual de la inocencia.
Los mejores carecen de toda convicción,
mientras los peores
están llenos de fanática osadía.

Sin duda nos hallamos ante una revelación:
Sin duda la Segunda Venida se avecina.
¡La Segunda Venida!
Apenas pronunciadas las palabras,
cuando una horrenda imagen del Spiritus Mundi
conmueve mi visión:
en algún lugar en las arenas del desierto
una forma con cuerpo de león y cabeza de hombre,
una mirada vacía y despiadada como el sol
está moviendo lentamente sus piernas,
mientras acechan por doquier las sombras
de las indignadas aves del desierto.
Las tinieblas descienden de nuevo,
pero ahora comprendo
que veinte siglos de impávido sueño
fueron trocados en pesadilla por el mecer de una cuna.
¿Qué infame bestia, cuya hora al fin ha llegado,
se arrastra hacia Belén para nacer?


** Principios y Própósitos de la UUA

Nosotras, las congregaciones miembros de la Asociación Unitaria Universalista (UUA), convenimos afirmar y promover:

* La valía y la dignidad inherentes a todas las personas;

* La justicia, la equidad y la compasión en relaciones humanas;

* La aceptación mutua y el fomento del crecimiento espiritual en nuestras congregaciones;

* Una búsqueda responsable y libre de la verdad y el sentido;

* El derecho de conciencia y el uso del proceso democrático en nuestras congregaciones y en la sociedad en general;

* La meta de una comunidad mundial con paz, libertad y justicia para todos;

* El respeto por la trama interdependiente de todo cuanto existe, de la cual formamos parte.

Puedes descargar gratuitamente este documento (previo registro) en formato PDF imprimible en 10 páginas ilustradas encualquiera de estas direcciones:

http://www.scribd.com/doc/17067973/Unitarios-universalistas-renacidos

http://www.docstoc.com/docs/8091061/Unitarios-Universalistas-Renacidos



Unitarios Universalistas Renacidos -


miércoles 17 de junio de 2009

Parados sobre un solo pie: Un 'catecismo' Unitario Universalista

Dado por el Revdo. Richard S. Gilbert en la Primera Iglesia Unitaria de Rochester, Nueva York, 15 de octubre de 2000 (Trad. Fco. J. Lagunes Gaitán

http://www.rochesterunitarian.org/2000-01/20001015.html

Hay un viejo relato en la tradición judía sobre el hombre [un gentil] que le pidió al rabino Shamai (50AEC-30EC) [rigorista, de la escuela farisea halájica con la que Jesús solía debatir] que le enseñara el judaísmo parado sobre un solo pie. Shamai, notoriamente impaciente, se desentendió del hombre echándolo con cajas destempladas. Luego el hombre fue con el gran rabino Hilel el Viejo (Hillel Ha-Zaquen, 70AEC-10AEC) y le hizo la misma solicitud. Parado sobre un solo pie, el gran rabino Hilel le respondió: «No hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran. Esa es toda la Torá; el resto es comentario. Ahora ve y enseña esto».

Esa historia sugirió una reflexión similar: ¿cómo responder si nos piden que definamos al Unitarismo Universalista? ¿Cómo hacerlo cuando nos lo piden en el dispensador de agua potable en el trabajo [en una conversación más personal]? ¿Y qué tal en una cena con vecinos? ¿O quizás al platicar con nuestros amigos aquí mismo, en la iglesia Unitaria Unversalista? ¿Cuál es la esencia de nuestra fe religiosa liberal —y más aún— cómo la articulamos? ¡De manera breve! Es muy probable que nos sintamos incómodos. Es casi como si nos hubiesen pedido que nos desnudemos en público.

No tenemos credo o dogma; no leemos un texto definitivo; no reverenciamos a ninguna autoridad; no subscribimos ningún catecismo —es decir, un manual de instrucción, en forma de compendio popular de preguntas y respuestas entre maestro y alumno, para la adoctrinación dentro de un sistema particular de fe y costumbres.

Mi primer contacto con un catecismo fue al viajar en el autobús escolar durante mis días de secundaria. Dos pequeños católicos romanos estudiaban un libro de catecismo cuando iban hacia la escuela y de camino a su casa, y yo lo leía por sobre sus hombros. Como soy Universalista de nacimiento me desconcertaba, tanto por su forma, como su contenido. No sólo no podía reivindicar esas palabras, sino que me preguntaba qué posible significado podrían tener para los niños, si es que podían comprender algo del dogma al que se vinculaban.

Esto me recuerda un relato. Un sacerdote había asignado como tarea a sus alumnos de la clase de catecismo que cada uno se aprendiera una respuesta a una de las preguntas que se les harían en la ceremonia de confirmación. Un niño no había asistido ese día, así que a la pregunta del sacerdote "¿Quién te hizo?" el siguiente niño de la fila dijo: "El niño que hizo Dios está enfermo el día de hoy".

La fe de los unitarios universalistas, a diferencia del catecismo, es una fe que no se basa en un credo y que se forma como producto de la mente libre y de la conciencia de los individuos en una comunidad religiosa, que tratan de discernir los sentidos últimos y los valores de la vida. No ha de tolerar ningún credo grabado en piedra, ni ningún credo indeleble.

Nos enorgullecemos de vivir con las preguntas, de no estar demasiado apurados para proclamar respuestas fáciles a las preguntas difíciles. Hemos dicho que "el método es el mensaje", la manera en que formamos nuestras creencias dice mucho sobre nosotros. Podría decirse que "el proceso es nuestro producto más importante" —el cómo de nuestra creencia es tan importante como el qué. He llegado a la conclusión, sin embargo, de que insistir en la pregunta, el proceso y el cómo de nuestra creencia es una condición necesaria, pero no suficiente, para esbozar una filosofía religiosa. No basta para hacer preguntas profundas; no es suficiente para desarrollar una metodología religiosa; no es suficiente hablar del cómo, si excluimos el qué.

Describirnos sólo en términos del proceso podría ser como una excusa para evadir la responsabilidad del trabajo disciplinado de elaborar nuestro pensamiento hasta llegar a algunas conclusiones, aunque fueran muy tentativas. Creo que por lo menos necesitamos algunas preguntas y respuestas provisionales, un mensaje substantivo para el mundo; que nuestro proceso conduzca a un producto.

Una pregunta sin respuesta, un método sin mensaje, un proceso sin producto, sería como escalar la montaña y no disfrutar la vista; como pintar un cuadro y no colgarlo en la pared; como escribir la partitura de una pieza musical y nunca interpretarla. Tenemos nuestra declaración de Principios y Propósitos, desarrollada de la manera típicamente democrática Unitaria Universalista por un comité que solicitó las aportaciones de cientos de congregaciones y de miles de personas de toda Norteamérica. Finalmente, se adoptó por votación en al Asamblea General de 1985 de la Asociación Unitaria Universalista de Congregaciones (UUA).

Ha ejercido una influencia poderosa sobre nosotros y sobre nuestra capacidad para articular quiénes somos. Un colega me platicó una vez de un miembro de la congregación que en cierta ocasión caminó hacia él al terminar el servicio, señaló hacia los principios y propósitos colocados en la pared y dijo, "Leí ese cartel la primera vez que vine. Expresa lo que yo creo. Supe que estaba en casa".[1]

Estos Principios y Propósitos no son una especie de prueba de credo para llegar a ser miembros. Más bien son un pacto, una alianza —un conjunto de promesas mutuas que describen la clase de comunidad religiosa que aspiramos a ser. No substituyen a las afirmaciones teológicas específicas. Todavía es imperativo ser capaces de articular la naturaleza de nuestra fe. Debemos hacer algo mejor que lo que señala el caricaturista Jules Feiffer cuando dice: "Creo en mí mismo; aparte de eso hay mucho espacio para la duda."[2]

Así pues, todo me lleva a compartir mi propia confesión de fe como Unitario Universalista. Está en la forma de un catecismo —con sus preguntas y respuestas (provisionales, pero importantes). Y aunque no estoy dando este sermón parado sobre un solo pie, cualquiera de estar respuestas puede pronunciarse completa parados sobre un solo pie —siempre que uno esté en buena forma espiritual. Así que, si hubiese un catecismo Unitario Universalista, pienso que podría sonar como este:

¿Qué es la religión?

'Religión' significa atar las hebras deshilachadas de nuestro ser —reunir a una humanidad rota. Es un núcleo de sentidos últimos, valores y convicciones hacia los que comprometemos nuestra vida. Es un conjunto particular de opiniones y el punto de partida desde el que entramos a nuestra existencia cotidiana.

¿Qué significa 'unitario'?

Teológicamente, 'unitario' es quien crea que Dios es uno; históricamente se trata de una negación de la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo). 'Unitario' se refiere a también a una realidad cósmica que se mantiene unida por la Ley Natural, por contraste con lo sobrenatural. Todo es naturalmente divino y está embebido del poder del ser.

¿Entonces cuál es el significado de Jesús?

Jesús fue un profeta judío del primer siglo —un maestro moral y espiritual que invitó a hacer el bien. Buscó reformar al judaísmo de su día e insistió en sus dimensiones morales y espirituales, más que en sus ceremonias. Aunque su mensaje fue diseñado para la sociedad agraria del siglo I, el espíritu de sus enseñanzas y su vida ha inspirado a la gente a lo largo de las épocas, y nos sigue conmoviendo hoy en día. Debido a que era una amenaza para los poderes establecidos, tanto políticos, como religiosos de su día, fue crucificado.

¿Crees en el nacimiento virginal y en la resurrección? ¿Qué hay de la Navidad y la Pascua?

El nacimiento virginal y la resurrección física son parte de la mitología creada para deificar a Jesús y desafían todas las leyes naturales. Con mucho gusto celebramos la Navidad como un símbolo de que cada noche en la que nace un niño es una noche sagrada, y la Pascua como testimonio del coraje de un profeta solitario cuya vida fue breve, pero cuyas enseñanzas son inmortales.


¿Hay vida después de la muerte?

No sabemos y no podemos saberlo. Muchos entre nosotros dudan de que tal cosa exista, pero no nos cerramos mentalmente a los intentos serios de entender el proceso de muerte. Afirmamos la inmortalidad por influencia: quienes han vivido bien siguen vivos en los corazones de aquellos que tocaron. No tenemos tiempo para tales averiguaciones, pues estamos demasiado ocupados con esta vida como para preocuparnos por una vida futura. La pregunta más importante es: ¿Hay vida después del nacimiento?

¿Y qué hay del cielo y el infierno?

El cielo y el infierno son creaciones míticas de los pueblos antiguos. No necesitamos pensar en una recompensa celestial, ni en un castigo infernal para motivarnos a ser buenos y hacer el bien. Nuestros cielos e infiernos están aquí en la tierra y son de nuestra hechura. Son estados del alma. El Cielo es la participación en la Comunidad Bienamada; El Infierno es la indiferencia hacia nuestros vecinos.

¿Qué significa universalismo?

Históricamente el universalismo se refiere a la salvación universal —la armonía final de todas las almas con Dios. Fue una reacción hacia la teología calvinista en la que algunos estarían predestinados al cielo y otros al infierno. Los universalistas creyeron en un Dios amoroso quien finalmente restauraría a toda la gente al estado de gracia. Éticamente, el universalismo se refiere a nuestra responsabilidad por la familia humana de la que todos somos miembros. Alguien dijo a los primeros universalistas: "¡Están sentados sobre la mayor palabra de la lengua inglesa; así que hagan algo acorde con ella o bájense!"

¿Crees en la salvación? Si es así, ¿qué es?

La salvación significa la salud o integridad del ser. No aceptamos la salvación como el acto gracioso de un Dios omnipotente que nos redimiría del pecado. Es la lucha por la integridad del ser humano —la generosidad de espíritu, la profundidad de sentido, la responsabilidad de la acción. La salvación no es un acontecimiento único, sino un peregrinaje de la cuna a la tumba en el que incrementamos y maduramos nuestra capacidad de amar y de sentir. La salvación no es la intervención milagrosa de una deidad en un momento mágico, sino la labor humana de toda una vida (mi pie se me cansó bastante con esta respuesta).

¿Qué hay de la naturaleza humana? ¿Crees en el pecado original?

Ni la naturaleza humana estaría manchada al nacer con un pecado original del que debiera ser expurgada, ni habríamos nacido como salvajes nobles que seríamos corrompidos por una sociedad malvada. Nacimos con una libertad finita. Por una parte, somos criaturas egoístas que pensamos que seríamos el centro de la creación. Por la otra, podemos trascender ese egoísmo idiota y expandir nuestros intereses para incluir a nuestros vecinos. Somos contradicciones fascinantes —la "gloria, burla y enigma del mundo".

¿Crees en el pecado?

El 'pecado', en las escrituras hebreas significa 'no acertar al blanco' o 'quedarse cortos'. Constantemente nos quedamos cortos —al hacer lo que no debemos y no hacer lo que deberíamos. Somos nuestro propio problema más desconcertante y nuestra propia esperanza final. No somo ni pecadores a merced de un dios iracundo, ni santos a merced de uno amoroso. Somos, tanto santos, como pecadores, pero lo que es más importante, somos buscadores.

¿Crees en Dios?

Creemos en el poder que crea, sostiene y transforma —una creatividad cósmica que es el poder detrás del mundo natural de los planetas y las flores, de las piñas del pino y de los fotones. Sostiene nuestra existencia misma, pero no tiene favoritismos; es indiferente a nosotros como criaturas —la lluvia cae sobre justos e injustos. Algunos entre nosotros personalizan este poder en la oración; otros no; pero nos sostiene a todos sin importar nuestra teología.



¿Cuál, entonces, es la fuente de autoridad en la religión?

Nuestra fuente final de autoridad es y debe ser nuestra propia conciencia. No podemos proclamar que estaríamos en posesión de la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Debemos ser dueños de nuestras decisiones y vivir nuestras vidas de acuerdo a las mejores dudas que tengamos. No estamos solos religiosamente, pues vivimos en una comunidad de personas que, tanto nos sostienen, como nos desafían.

¿Qué hay de la Biblia como fuente de la verdad?

La Biblia, con sus escrituras judías y cristianas, es un vasto y valioso compendio de sabiduría e insensatez humanas reunido por un periodo de siglos. Las encantadoras leyendas de la creación, la poesía del salmista, la perspicacia de los Proverbios y del Eclesiastés, el celo de los profetas, la imaginación moral de Jesús, y la elocuencia de Pablo son un recurso rico. Se trata de un libro humano, sin embargo, condimentado con lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. No es la palabra de Dios para la humanidad, sino la palabra de la humanidad sobre su entendimiento de la humanidad y la divinidad, y dónde es que se juntan ambas en la vida humana. Hay otras escrituras religiosas que también podríamos consultar. Las exigencias éticas del Corán, la belleza del Tao Te King (Dào Dé Jing), la ética simple de Las Analectas de Confucio (552AEC-479AEC), el entendimiento místico del Bhagavad Gītā, la sabiduría existencial de los Sūtras del budismo —y la rica abundancia de toda la tradición literaria humana— todas contribuyen a nuestro repertorio humano de bondad, belleza y sabiduría.

Celebramos una biblia de hojas cambiables que afirma que la revelación no está sellada. La verdad no ha sido embalsamada en ninguna época, ni tradición; es un proceso que se despliega. Las verdades de ayer son frecuentemente las supersticiones de hoy. Necesitamos la libertad de quitar de nuestra biblia de hojas cambiables las ideas antiguas que no han aguantado el paso del tiempo, de mantener las que sí lo han hecho y de añadir nuestros propios entendimientos a sus páginas.




¿Eres cristiano, entonces, o no?

Si por ´cristiano' se entiende alguien que cree en Jesucristo, como Señor y Salvador, no. Si por 'cristiano' se entiende alguien que acepte al Biblia como la palabra de Dios, no. Pero si por cristiano entendemos alguien que trate de vivir en el espíritu de Jesús —que busque una vida de amor y justicia— entonces quizás sí. No nos interesa tanto que nos consideren cristianos, como llevar vidas valiosas. Las etiquetas no son importantes; la vida trasciende las etiquetas.

¿Cuál es el sentido de tu vida?

El sentido es la medida de la religión. El sentido no está escrito en las estrellas, sino que lo crean los seres humanos a partir de la materia prima de su propia existencia. No nos es dado por Dios, ni por la iglesia, ni por el estado. No estamos seguros de que la vida o la historia contengan en sí mismos significados grandiosos, ni de que los pudiéramos descubrir si los tuviesen. La religión es una creación humana, no un don divino.

E.B. White, ustedes saben, el neoyorquino que escribió para The New Yorker, una vez escribió que cada uno de nosotros lleva consigo "una maleta llena de crencias". Algunos empacamos mejor que otros. Algunos viajamos ligeros. Algunos se quedan atascados por llevar una maleta demasiado pesada. Necesitamos al menos una bolsa con el equipaje justo para quedarse una noche con una sola convicción sentida de corazón que nos conduzca a través del día y de la noche.

¿Cómo explicarías el Unitarismo Universalista parado sobre un solo pie?

La vida cuenta;
La gente es preciosa;
Los hechos son más importantes que el credo;
El amor es el espíritu de esta iglesia;
La existencia es nuestro don;
El sentido es nuestra búsqueda;
El servicio es nuestra oración;
La libertad en la comunidad es nuestra vía;
La responsabilidad por los otros es nuestra obligación;
La reverencia por la vida es nuestra práctica.
En el amor de la belleza y en el espíritu de la verdad,
nos unimos para la celebración de la vida
y el servicio de la humanidad.
Todo el resto es comentario. Ahora ve y enseña esto.




  1. With Purpose and Principle: Essays about the Seven Principles of Unitarian Universalism, edited by Edward Frost, (Boston: Skinner House Books, 1998), p. 105.

  2. Quoted by Jack Taylor, Notes on an Unhurried Journey (New York: Four Walls Eight Windows, 1991), p. 20.

miércoles 3 de junio de 2009

Actividades Unitarias para junio de 2009 en la Libre Congregación Unitaria de México




La Libre Congregación Unitaria de México (LCUM) te invita a participar junto con nosotros en nuestras actividades públicas de junio de 2009:




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Domingo 7 de junio de 2009 (12:30 Hrs.):
[Plática para los
Amigos-cuáqueros de la Junta Mensual de la Ciudad de México] ¿Qué es el unitarismo? Nuestras perspectivas y experiencias desde la LCUM



Descripción: En 2008 y 2009 los Amigos-cuáqueros de la Junta Mensual de la Ciudad de México de la Sociedad Religiosa de los Amigos (JMCMSRA) han acudido amablemente a nuestro llamado para compartir su visión y su experiencia sobre la fe y la práctica de los cuáqueros no-programados en su comunidad. En esta ocasión, la JMCMSRA reciprocó y nos invita a que platiquemos con ellos sobre nuestra visión y experiencia del unitarismo como lo vivimos en nuestra comunidad, la LCUM.




Recomendaciones: Dado que esta actividad tiene por objeto promover el mejor conocimiento mutuo de nuestras comunidades, tradiciones y prácticas, se sugiere que puede ser ilustrativo participar en la adoración no-programada de los Amigos de 11:00 a 12:00, luego departir en el momento del café, y platicar con los Amigos sobre nuestra visión y experiencia del unitarismo por alrededor de una hora, de las 12:30 a las 13:30.



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Sábado 13 de junio de 2009 (17:00 Hrs.):
[Grupo de conversación]
Platiquemos sobre nuestras respuestas a las preguntas de la 'Guía de estudio de la película Milk'



Descripción: El destacado ministro unitario Mark Belletini elaboró esta 'Guía de estudio de la película Milk' con el objetivo de utilizar la oportunidad educativa que nos ofrece la notable película 'Milk' de Gus Van Sant (así como el Oscar al mejor actor para Sean Penn) para informarnos y discutir sobre el sentido histórico y actual de la lucha social impulsada dirigente gay Harvey Milk, en San Francisco en la década de 1970.




Recomendaciones: Dado que la película dura algo más de 2 horas, no hay tiempo para proyectarla y discutir en la misma sesión, por lo que no se proyectará este día, lo mejor sería que los asistentes vean previamente por su cuenta la película 'Milk', también sería útil que los asistentes lean antes de la conversación la 'Guía de estudio de la película Milk' para que seleccionen las preguntas sobre las que más les interesa discutir (o en su caso propongan alguna otra). La guía incluye una amplia cantidad de recursos y referencias de estudio y reflexión recomendadas. El documento de la 'Guía de estudio de la película Milk' está disponible para consultarlo en Internet, o descargarlo gratuitamente en formato imprimible PDF, en las siguientes direcciones:

http://contactounitario.blogspot.com/2009/03/guia-de-estudio-de-la-pelicula-milk.html

http://www.docstoc.com/docs/5125300/Gu%C3%ADa-de-estudio-de-la-pel%C3%ADcula-Milk

http://www.scribd.com/doc/13820135/Guia-de-estudio-de-la-pelicula-Milk




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Sábado 27 de junio de 2009 (17:00 Hrs.):
[
Grupo Cáliz] ¿Qué significa para ti la religión?




Descripción: El Grupo Cáliz es un grupo pequeño de ministerio compartido, un ámbito de intimidad espiritual donde compartimos de corazón y todos tenemos la oportunidad sagrada de escuchar y ser escuchados.



Recomendaciones: Para que el trabajo del grupo rinda mejores frutos, se sugiere reflexionar previamente sobre algunas preguntas de preparación de la sesión. Estas son las preguntas de preparación de la sesión ¿Qué significa para ti la religión?:



Esta es la primera de varias ocasiones en que en el Grupo Cáliz tocaremos alguna de las grandes preguntas de la vida. Comenzamos con el tema de la religión pues, como lo dijo la Revda. Joan Gelbein (ministra retirada de la más importante iglesia unitaria de Boston, la Iglesia UU de la calle de Arlington), “En muchos sentidos, la religión es la madre de todas las grandes preguntas”.


Al considerar la idea de la 'religión' y de l que significa para ti, toma en cuanta las siguientes preguntas y escoge 2 ó 3 sobre las que te gustaría hablar (pronto se ofrecerá una lista el el blog de la LCUM de materiales de reflexión interesantes)


  1. ¿Te consideras una persona religiosa?

  2. ¿Cómo se manifiesta la religión en tu vida diaria?

  3. ¿Te ofrece respuestas la religión a algunas de las grandes preguntas de la vida? ¿Te ofrece respuestas a las preguntas y problemas que surgen en tu vida diaria?

  4. ¿Crees, como la Revda. Gelbein, que la religión es “la madre de todas las grandes preguntas”? ¿Por qué sí o por qué no?

  5. ¿Haces una distinción entr religión, espiritualida y fe? ¿Qué significa cada una de estas palabras para ti? ¿Cómo están relacionadas?

  6. El Revdo. Ricky Hoyt dijo en un sermón, “Si el Unitarismo Universalista es una religión liberal, entonces posiblemente nos asemejamos a esta religión en lo que hacemos juntos en las congregaciones, al cantar himnos, escuchar sermones y compartir refrigerios luego del servicio. Pero la religión significa doctrinas, Dios y escrituras, así como otras cosas que nosotros no hacemos, o que al menos no hacemos siempre. ... Así que podríamos estar tentados a concluir que la religión liberal sería religión sólo en sus aspectos superficiales, no en su substancia, pero esa sería una trampa que deberíamos evitar. De hecho, la frase 'religión liberal' no significa separar como si no fuera religioso, sino agrandar el concepto de religión para incluir muchas maneras de pensar”. ¿Estás de acuerdo con el Revdo. Hoyt? ¿Crees que el Unitarismo Universalista es una religión?



Algunas referencias recomendadas:


El cáliz y la mesa”, Robert Hardies:
http://lcum.blogspot.com/2009/01/el-cliz-y-la-mesa.html


22 preguntas y respuestas sobre el unitarismo”, Fco. J. Lagunes Gaitán:
http://buscaunitaria.blogspot.com/2008/02/23-preguntas-y-respuestas-sobre-el.html


Una denominación religiosa fuera de lo común”, Tony Larsen:
http://lcum.blogspot.com/2009/03/una-denominacion-religiosa-fuera-de-lo.html


¿Qué es y de dónde viene 'religión'?”, Fco. J. Lagunes Gaitán:
http://buscaunitaria.blogspot.com/2009/01/qu-es-y-de-dnde-viene-religin.html


Cinco mitos desmentidos sobre el Unitarismo Universalista”, Fred L. Hammond:
http://lcum.blogspot.com/2008/09/cinco-mitos-desmentidos-sobre-el.html


El estado es para todos, las iglesias para sus adeptos y simpatizantes”, Fco. J. Lagunes Gaitán:
http://buscaunitaria.blogspot.com/2008/01/el-estado-es-para-todos-las-iglesias.html


Ser religiosos en el siglo XXI”, Lloyd Geering:
http://buscaunitaria.blogspot.com/2008/09/ser-religiosos-en-el-siglo-xxi.html


Parados sobre un solo pie: Un 'catecismo' Unitario Universalista

http://lcum.blogspot.com/2009/06/parados-sobre-un-solo-pie-un-catecismo.html

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¿Para quién?:
Para integrantes, amigos y visitantes. Nuestras actividades públicas son abiertas a personas de cualquier persuasión religiosa (o de ninguna).

¿Dónde?:
Casa de los Amigos: Calle de Ignacio Mariscal #132 (entre Ponciano Arriaga y Jose María Iglesias), Colonia Tabacalera (una cuadra al sur del Metro Revolución STC-Metro Línea 2 ó Metrobús Insurgentes).

Costo:
La participación en estas actividades no tiene costo.



Mayores informes:


Teléfono: 5378.7808
Celular: 04455.2021.1837
Buzón electrónico:
serviciounitario@gmail.com
Bitácora de la Comunidad de la LCUM:
http://www.lcum.blogspot.com/

Grupo de la LCUM en: FACEBOOK

Grupo virtual de información, noticias y comunidad LCUM:
http://mx.groups.yahoo.com/group/unitariosuniversalistasmexico//unitariosuniversalistasmexico/

martes 26 de mayo de 2009

[Celebración Unitaria Pública] 'Unitarismo' parados en un solo pie, o nuestro discurso de elevador




La Libre Congregación Unitaria de México (LCUM) te invita a participar junto con nosotros en la [Celebración Unitaria Pública] 'Unitarismo' parados en un solo pie, o nuestro 'discurso de elevador' (sesión de Invita una Amistad) y en la comida compartida inmediatamente después, este sábado 30 de mayo de 2009 (siguientes citas: 7, 13 y 27 de junio de 2009):



Domingo 7 de junio de 2009 (12:30 Hrs.):
[Plática 
para los Amigos-cuáqueros de la Junta Mensual del DF¿Qué es el unitarismo?


Sábado 13 de junio de 2009 (17:00 Hrs.):
[Grupo de conversación] Platiquemos sobre nuestras respuestas a las preguntas de la 
'Guía de estudio de la película Milk'


Sábado 27 de junio de 2009 (17:00 Hrs.):
[Grupo Cáliz] ¿Qué es para ti la religión?


[Celebración Unitaria Pública]

30 de mayo de 2009



'Unitarismo' parados en un solo pie,

o nuestro 'discurso de elevador'

(sesión de Invita una Amistad)



"Hay muchas religiones que te ofrecen una piedra para aferrarte a ella en el río de la vida, los unitarios preferimos enseñarnos mutuamente a nadar"
"Como unitarios creemos que todos los nombre de Dios apuntan hacia el mismo misterio. Como universalistas creemos que toda la creación comparte un destino común"
"Creemos que la religión es algo demasiado importante como para dejar que alguien más nos diga lo que tendríamos que creer".
"Es una religión liberal, de mente abierta, que se guía por valores compartidos, en vez de dogmas o credos obligatorios. Permite que los individuos afirmen sus creencias personales basados en la experiencia y en la conciencia. En su núcleo, la visión unitaria universalista (UU) destaca la valía y dignidad inherente de cada persona y la intervinculación de todas las cosas. A los UU se les anima a dedicar su vida a sus valores, a servir a la humanidad amorosamente, a demostrar empatía, respeto y justicia, a trabajar juntos para hacer del mundo un mejor lugar que legar a nuestros hijos".
"Creemos que es una bendición que cada uno de nosotros haya nacido, que de verdad importa lo que hagamos con nuestras vidas, que lo que cada uno de nosotros sabe sobre Dios es un pedazo de la verdad y que no tenemos por qué hacerlo solos".

Presentación:

Una vez, al sabio y venerado rabino Hilel el Viejo (Hillel Ha-Zaquen, 70AEC-10AEC) un gentil interesado en convertirse al judaísmo le pidió: “Dime por favor, sabio maestro, parado en un solo pie (para asegurar la brevedad de la respuesta) cuál es el significado de la Ley (Torá)”. A lo que el rabino Hilel contestó: “El significado de la Ley es 'Haz a los demás como quieras que hagan contigo', lo demás es comentario”.


Hablamos también de 'discurso de elevador', como de una presentación breve y substanciosa, sin terminología obscura, ni demasiado técnica, que quizás invite y de pie para posteriores conversaciones, o ayude a disipar algún malentendido.

La idea es compartir la buena nueva de que hay una tradición viviente, una comunidad religiosa de buscadores libres, abierta a la creatividad y a la riqueza e integridad de la experiencia, eso sería mencionar qué es y cómo funciona el unitarismo. No tiene nada que ver con el proselitismo, que sería inaceptable para nosotros, pues no pretendemos imponer ninguna creencia como obligatoria a nadie.


Fecha:
Sábado 30 de mayo de 2009


Hora:

5:00 PM


¿Qué es?:
Celebración, lectura, reflexión, música, ritual, seguidos de comida compartida (con lo que los asistentes quieran llevar para compartir). Compartiremos nuestras definiciones, dudas y visiones personales sobre qué es y cómo comunicar la fe y la práctica de la tradición viviente liberal y liberadora del unitarismo.


¿Para quién?:

Para integrantes, amigos y visitantes. Esta celebración unitaria pública está abierta a personas de cualquier persuasión religiosa (o de ninguna).

¿Dónde?:
Casa de los Amigos. Calle de Ignacio Mariscal #132 (entre Ponciano Arriaga y Jose María Iglesias), Colonia Tabacalera (una cuadra al sur del Metro Revolución STC-Metro Línea 2 ó Metrobús Insurgentes).

Recomendaciones:
Asistir puntualmente con disposición a participar. Para la comida compartida te invitamos a llevar algún alimento o bebida para compartir.

Costo:
La participación en esta celebración no tiene costo.





Mayores informes:


Teléfono: 5378.7808

Celular: 04455.2021.1837

Buzón electrónico:
serviciounitario@gmail.com

Bitácora de la Comunidad de la LCUM:
http://www.lcum.blogspot.com

Grupo de la LCUM en: FACEBOOK

Grupo virtual de información, noticias y comunidad LCUM:
http://mx.groups.yahoo.com/group/unitariosuniversalistasmexico/

lunes 25 de mayo de 2009

La homofobia y la fobia hacia las matemáticas: ¿Dos caras de la misma moneda?

Daniel S. Levine*, 31 de agosto de 1997, Primera Iglesia Jefferson Unitaria Universalista, 1959 Sandy Lane Fort Worth, TX 76112 (Trad. Fco. J. Lagunes Gaitán)

http://www.uta.edu/psychology/faculty/levine/sunserv6.htm



Lecturas previas:


i) De Suzanne PharrHomofobia: Un arma del sexismo


¿Cómo sería el mundo si no hubiese homofobia —para tod@s, hombres y mujeres, de cualquier identidad sexual?

  • L@s niñ@s no serían llamad@s maricones y marimachos; sólo serían quienes son, podrían hacer lo que quisieran.
  • La gente sería capaz de amar a cualquiera, independientemente de qué sexo; la cuestión sería simplemente si esa persona es un buen ser humano, capaz de convivir de manera armoniosa y amorosa.
  • Las relaciones de afecto se abrirán entre hombres y mujeres, mujeres y mujeres, hombres y hombres, pero no se centrarán en el sexo; la gente no temerá que se le llame con palabras insultantes si muestra su afecto a alguien que no sea su pareja, ni una pareja potencial.
  • Si se abren los afectos, el aislamiento se romperá para todos nosotros, especialmente para quienes generalmente experimentan poco afecto físico, como la gente adulta mayor no-casada.
  • Las mujeres serán capaces de tomar cualquier trabajo que deseen, sin ser tachadas de 'masculinas' por ello.
  • Habrá menos violencia si los hombres no tienen que probar y declarar su hombría a cada paso. Su deseo de dominación y control no se derramará, desde lo personal, hasta la política nacional e internacional, así que se evitará el uso y desarrollo de más grandes y mejores armas para controlar a otros países.


ii) De Sarah Voss, ¿Qué número es Dios?


Nuestro mundo está pletórico de contradicciones y paradojas. Nuestras mentes, es decir, nuestros procesos cognitivos, parecen apoyarse pesadamente en la metáfora (con su característico 'es y no es') y de manera similar se constituyen de la fibra de la contradicción y la inconsistencia. Las matemáticas, al ofrecernos una metaestructura en la cual podemos colocar, tanto al universo, como a nuestras mentes, nos prometen la esperanza de alcanzar cierta clase de entendimiento y aceptación de nuestro lugar en el universo. Fundamental para esto resulta la episteme (forma de conocer), la noción de que no hay sólo una episteme, sino que hay epistemes —muchas maneras de conocer. De nuevo, las matemáticas nos brindan un patrón para que podamos reunir todas estas maneras (frecuentemente paradójicas y contradictorias) de conocer en un todo integrado, un todo que, paradójicamente, sólo podemos conocer parcialmente.



Sermón:


¿Acaso la fobia hacia las matemáticas y la homofobia están relacionadas? ¡¿Cómo es eso?! ¿Qué diablos tendría que ver el miedo a una materia escolar particular con el odio y el prejuicio dirigidos hacia un grupo particular de personas?

Espero mostrar, desde luego, que están relacionados. Separar como con una pared una parte de la vida mental nos conduce como sociedad a negar y degradar las contribuciones, no sólo de un aspecto del pensamiento, sino de la gente que es adepta a ese aspecto de pensamiento. Permítanme ahora poner esto en perspectiva: hay aquí una diferencia de grado. La gente homosexual ha sido objeto de delitos de odio, e incluso de asesinatos, debido a su orientación sexual. En muchos casos han sido despojados de sus derechos civiles o de prestaciones de salud y no se les ha permitido el reconocimiento público de sus parejas. Nada de esto les ha sucedido a los matemáticos; los únicos casos que conozco en los que las matemáticas han llevado al asesinato de alguien fueron los de algunos profesores de las universidades de Stanford y UC San Diego fueron liquidados por estudiantes irritados debido al poco avance de sus tesis, ¡y quizás esto no basta para señalar una tendencia! Pero en una escala menor, la matefobia (o fobia hacia las matemáticas) tiene algunos puntos de analogía con los prejuicios dirigidos hacia los integrantes de determinados grupos, entre los que se incluyen, tanto a los hombres gay, como a las mujeres lesbianas. Y, como lo sugieren las lecturas previas, tanto la experiencia matemática, como la experiencia gay, puede hacer una fuerte contribución a la reintegración y al pensamiento holista, tanto en lo individual, como en lo social.

Esta conclusión viene de alguien que se deleita en jugar con las ideas y en formar conexiones entre ellas. Pero también viene de una experiencia más personal. A principios de la década de 1980, época en la que mi esposa Lorraine y yo vivíamos en Houston, participé en una conversación sobre el cambio social con alguien que ambos conocíamos de la política. Resultó que mi amiga Linda, al igual yo, tenía un origen de clase media alta privilegiada. Ella me preguntó cómo era que con ese origen había desarrollado una orientación política izquierdista, así como una simpatía por los oprimidos. Dijo que su propio radicalismo había tenido sus raíces en el hecho de que de niña se había sentido diferente debido a haber sido adoptada. No tuve una respuesta rápida para Linda, pero al reflexionar después sobre ello me di cuenta de que también me había sentido diferente por otras razones. Principalmente porque fui objeto de pullas por haber obtenido en matemáticas notas algo mejores que el promedio, así como por ser peor que el promedio en coordinación física y deportes.

La homofobia, desde luego, no sólo afecta a los gay y a las lesbianas, sino también a los heterosexuales que muestran un comportamiento externo que se pueda interpretar de alguna manera como gay. Así que naturalmente, debido a mi mala coordinación, recibí mi parte de mofas e insultos como 'marica' y 'afeminado' (así como 'estúpido' y 'espasmos') —aunque también hubo momentos en que dirigí esas mismas pullas a otros, de lo que no estoy orgulloso pero era lo común entre nosotros. ¡Pero cuán análogas son las pullas y mofas como 'matado', 'sabiondo', 'ñoño', 'cerebrito', 'nerd' o 'Einstein' que se lanzan sobre quienes muestren habilidad matemática!


Y así, en la adolescencia me apegué a las matemáticas pues me brindaban lo opuesto a la imagen de 'marica'. Los adolescentes con temor a ser gay hacen otras cosas para compensarlo. Como el doctor en educación, Warren J. Blumenfeld, lo discute en su libro Homophobia: How We All Pay the Price [Homofobia: Cómo todos pagamos el precio], algunos de estos chicos lo compensan al volverse heterosexualmente activos a muy temprana edad, sin estar cercanos emocionalmente a las chicas con las que se acuestan, e incluso no parecen disfrutar particularmente del sexo. Así que la homofobia es uno de los factores que contribuyen al embarazo adolescente. Los valores de mi familia me hicieron sentir que esta alternativa no estaba abierta para mí y la opción atlética tampoco estaba disponible para mí. Pero prepararse para hacer carrera en el campo de las matemáticas, (todavía) dominado por los varones, sí era una posibilidad realista para mí. Jugué con la idea de cambiar mi área principal de especialización a sicología, o hacia algo relacionado, pero temí que fuera demasiado 'afeminado'. Posteriormente, un sentimiento de seguridad profesional me permitió construir puentes hacia la sicología y, finalmente, de manera oficial, a hacer el cambio desde un nombramiento académico en el departamento de matemáticas, a uno en sicología. Pero las matemáticas son todavía una parte valiosa de mi herencia, justo del modo en que Lorraine yo somos Unitarios Universalistas (UU), aunque todavía atesoramos nuestra herencia judía.

¿En qué consiste la fobia hacia las matemáticas, quién la sufre y de dónde proviene? No hay respuestas simples y consistentes para esas preguntas, pero algunas tendencias son visibles. Primero que todo, difiere a través de las culturas. Desde la década de 1980, un equipo de sicólogos educativos de la Universidad de Michigan, Harold Stevenson, Chuansheng Chen, Shin-Ying Lee y James Stigler, se ha dedicado a comparar a los niños del mismo nivel socioeconómico en los EUA, Taiwán y Japón, en cuanto a sus logros en matemáticas. En tanto que las tres culturas mostraron resultados comparables en cuanto a aprendizaje verbal, ¡los niños de los EUA están bastante atrás en comparación con los niños orientales, incluso a la edad de 5 años! Stevenson y sus colegas no explicaron esto a partir de diferencias genéticas. En lugar de ello, su explicación se centra en señalar las expectativas más bajas, especialmente sobre matemáticas y aritmética, por parte de los padres y maestros de los EUA. Los sicólogos lo atribuyen a la tendencia común en los EUA a creer que la habilidad matemática sería algo con lo que nacerías, o no, mientras que sólo una minoría de la gente lo tendría. Los japoneses y taiwaneses, por el otro lado, tienen mayor tendencia a creer que cualquiera puede tener éxito en matemáticas si trabaja duro.


Los países más cercanos a los EUA en sus creencias acerca de las matemáticas son quizás Canadá y Reino Unido. Sé, por haber pasado unos meses en Londres, que los ingleses están, como los estadunidenses, preocupados porque muchos de los mejores estudiantes técnicos en sus universidades son extranjeros. Los europeos continentales están en algún lugar intermedio entre los estadunidenses y los orientales. ¡Pero dos de quienes fueron mis colegas en el Departamento de Matemáticas de la Universidad de Texas en Arlington, uno de Holanda y otro de Polonia, ambos me dijeron que el concepto sociológico de 'nerd' no tenía equivalente en sus culturas!


No tengo una buena teoría sobre por qué surgen estas diferencias entre las culturas —excepto que los sicólogos sociales también han encontrado que los estadunidenses tienen una creencia más fuerte en las tendencias individuales que la mayoría de las otras culturas, quizás debido al fuerte individualismo en nuestro carácter y en nuestro sistema económico. Sin embargo, podemos examinar nuestra sabiduría convencional cultural (o como la llamo en mi libro para público amplio, 'sinsentido común') sobre las matemáticas y sobre los matemáticos. ¿A qué le tenemos miedo?

Parte de esto lo captura el mensaje de esta camiseta que traigo. Para quienes no la puedan ver claramente, se basa en una caricatura que muestra a 2 científicos parados frente a un pizarrón. Del lado izquierdo del pizarrón hay algunas fórmulas. En el centro está escrito con mayúsculas: "ENTONCES OCURRE UN MILAGRO". A la derecha hay más fórmulas. La leyenda al pie dice: "Pienso que deberías ser más explícito aquí en el Paso 2".


HE AQUÍ LA ILUSTRACIÓN DE LA

PRIMERA CAMISETA


Así que parte de la imagen de las matemáticas resulta obscura, esotérica, sin contacto con el mundo real. Aunque las mismas personas que opinen eso admitirán a regañadientes que las matemáticas tienen aplicaciones importantes. El columnista de Chicago, publicado en todo el país, Mike Royko, unos meses antes de su muerte prematura, escribió una columna inspirada por el descubrimiento de que el terrorista solitario conocido como Unabomber resultó ser aparentemente Ted Kaczynski, un Profesor Asistente de Matemáticas en Berkeley. La columna de Royko decía básicamente que la historia de Kaczynski confirmaba su creencia de que la gente con "mente matemática" (algo que, por cierto, no estoy seguro de que exista) "tiende a ser algo rara". Atribuyó a "semejante gente" la creación de la era nuclear y de las computadoras portátiles. Pero añadió que Kaczynski habría cometido “el error de buscar la clase de orden y de lógica en el mundo real que tenía en el mundo de las matemáticas".


Hay un lado personal y chistoso en la historia de Mike Royko. Al final de su columna, incluyó su buzón electrónico. Así que le envié un largo mensaje, le dije que era uno de mis héroes cuando estudiaba mi posgrado en Chicago y lo invité como compañero progresista a evitar los estereotipos generalizadores contra grupos específicos. Después de todo, dije, dados sus antecedentes es de suponer que tendrá objeciones a los chistes sobre polacos. Así que adivinen qué me envió como respuesta por correo electrónico: ¡un chiste de polacos! Se los contaré a todos los que me lo pidan. Añadió que pertenecía a la "escuela de sensibilidad de Jackie Mason [controvertido comediante judío acusado de hacer comentarios presuntamente racistas]". Así que por lo menos era un oponente con sentido del humor de las políticas de igualdad oportunidades.

También, la gente a veces dice, "quería estudiar para ingeniería (o negocios) pero no pude con las matemáticas". Ese fue uno de los aspectos de mi trabajo como maestro de matemáticas que más odiaba. Disfruto de ayudar a las personas a creer en sus sueños y a cumplirlos, y no me entusiasma el papel que el sistema de educación masiva me ha obligado a asumir como guardián que se interpone entre la gente y sus sueños. Y quiero insistir en que aunque este sea el rostro de las matemáticas que mucha gente ve, ¡no es la naturaleza de las matemáticas! Es simplemente el resultado de un sistema escolar semejante a una fábrica combinado con la creencia cultural de que alguna gente tendría habilidad matemática, mientras que otra no, así que la labor de las escuelas consistiría en eliminarlos —una creencia que la mayoría de los educadores de matemáticas progresistas no comparten.

Aunque la matefobia, como sistema de creencias, es inconsistente en sí misma. Por una parte, las matemáticas y los matemáticos frecuentemente son considerados esotéricos y misteriosos, así como separados del mundo real. Por la otra parte (particularmente para algunas personas que se consideran artísticas y románticas) las matemáticas y los matemáticos son vistos como mecánicos, sin alma, mundanos y torpes. ¿Cómo podrían ser súpermundanos y del otro mundo, al mismo tiempo?


Tal inconsistencia se encuentra en el prejuicio contra cualquier institución o grupo de personas. Considera la homofobia, por ejemplo. Suzanne Pharr, en el libro del que proviene la primera lectura, se queja de que las lesbianas son acusadas de odiar a los hombres y también se les acusa de querer ser como hombres. Los hombres gay han experimentado el otro lado de la misma cuestión al ser acusados, tanto de odiar a las mujeres, como de ser afeminados.


Hay algunas analogía peculiares entre la fobia hacia las matemáticas, o la parte de ella que constituye realmente un prejuicio, y la homofobia. Uno de los grandes argumentos de los homófobos, particularmente cuando realizan campañas contra los gay en profesiones como la enseñanza, es que los homosexuales (dado que presumiblemente no se reproducirían) andarían a la busca de convertir a los heterosexuales hacia la orientación homosexual. De manera análoga, los matemáticos son acusados, como en la columna de Royko, de querer imponer una camisa de fuerza, un entendimiento matemático ultralógico al resto del mundo y a otros campos del conocimiento. Y es igualmente falso. Un estudiante del posgrado en Humanidades Interdisciplinarias en mi universidad, que tomaba un curso de lectura conmigo, vio un libro que estoy escribiendo sobre las bases científicas de las actitudes humanas y me acusó de "tratar de cuantificar el amor". Le dije que no, que más bien yo trataba de amorificar lo cuantitativo! Tuvo que reírse de eso.


Muchos elementos contribuyen a la matefobia. Pero uno de ellos podría ser el otro lado de la moneda de la homofobia masculina, es decir, el miedo a la lesbianidad en las mujeres. La consultara en educación de la ciencia y de las matemáticas, Sheila Tobias, escribió un libro muy bueno, a fines de la década de 1970, sobre cómo vencer la ansiedad hacia las matemáticas. Dijo que las mujeres eran las principales, pero no las únicas, víctimas de la ansiedad hacia las matemáticas. Desde entonces, se ha hecho un poco más pareja la proporción entre ambos sexos en áreas relacionadas con las matemáticas (como las ingenierías), pero no tanto como sí ha sucedido en muchas otras profesiones, tales como medicina, leyes, ministerio ciencias biológicas. Así que los comentarios de Tobias siguen siendo oportunos, pese al progreso realizado. Y dijo sobre las mujeres que una gran parte de la dinámica inconciente implicada en la supresión de sus propias habilidades matemáticas se debe al temor a parecer “masculinas" ante los ojos de la sociedad. Temen que las matemáticas las hagan verse "duras" y supriman su suavidad y feminidad. ¡Y este es precisamente el otro lado de la moneda de los hombres que son homófobos por temor a sus propios lados “suaves”! De hecho, las mujeres que ingresan a áreas relacionadas con las matemáticas no concuerdan con los estereotipos. Por ejemplo, hay una mujer con la que iba al bachillerato y que era una atractiva morena, bailarina y coreógrafa, porrista, e integrante del Consejo Estudiantil —y luego llegó a ser Jefa del Departamento de Matemáticas del campus de Newark de la Universidad Rutgers.

El libro de Tobias discute lo que sucede en los talleres que ayudan a la gente con las matemáticas, particularmente al resolver problemas expresados con palabras. Da un ejemplo de gente, principalmente mujeres, que hacen el problema y lo resuelven perfectamente bien, pero luego dicen, "Oh, esto no puede ser correcto, porque se trata de matemáticas y no soy buena para las matemáticas". Estas mujeres han asimilado uno de los falsos mitos sociales sobre las matemáticas: que dado que sólo hay una respuesta correcta, sólo habría un método correcto de obtener la respuesta, y que para encontrarlo se requeriría de puro trabajo mecánico y fatigoso sin creatividad, ni intuición.


Justo lo opuesto es verdad. Jacques Hadamard (1865-1963), un matemático francés, escribió un libro en la década de 1940 sobre la sicología de la invención matemática, basado en entrevistas con muchos de sus colegas. Una de sus conclusiones asombrosas fue que los matemáticos usualmente no piensan en el campo de la abstracción pura. En vez de eso, traducen conceptos matemáticos muy generales en imágenes visuales y cinestésicas, y sus imágenes son únicas y personalísimas para cada matemático (¡me puedo identificar con eso debido a que hay un concepto matemático avanzado que —por razones que tienen que ver con un episodio de mis días de estudiante— está indeleblemente asociado para mí con el sabor del cerdo agridulce chino!). Y estas imágenes ayudan a los investigadores a establecer relaciones entre estos conceptos; el razonamiento sólo llega después, para verificar si es que sus intuiciones son, de hecho, correctas. Otro matemático de mediados del siglo XX, Tobias Dantzig (1884-1956) —como es citado en el libro de Sarah Voss—, dijo sobre el simbolismo de su campo: "la tremenda importancia de este simbolismo yace, no en los ... intentos estériles por desterrar la intuición del campo del pensamiento humano, sino en su poder ilimitado para ayudar a la intuición en la creación de nuevas formas de pensamiento".

Siempre ha habido, de hecho, un aspecto juguetón, artístico y divertidamente extravagante en las matemáticas. Después de todo, Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas fue escrita por un lógico, y Gödel, Escher, Bach: Un eterno y grácil bucle por un computólogo con inclinaciones matemáticas. Y el título de este último libro nos recuerda que mucha gente encuentra una conexión entre el talento matemático y el musical.

¿Pero acaso hemos de dejar así nada más que esa clase de cosa sea un juego que sólo unas pocas gentes con habilidades especiales puedan jugar? ¿O es que habría un beneficio para toda la sociedad al reducir la fobia total hacia las matemáticas? Pienso que difundir el alfabetismo matemático trae consigo muchos beneficios, tanto en lo espiritual como en cuestiones prácticas.


Espiritualmente, si (como nos gusta decir a los UU) la totalidad de la vida y la creación como una trama interdependiente, lo mismo debería ser verdad para la totalidad del conocimiento. Cualesquier dos disciplinas o campos de estudio están relacionados y se influyen mutuamente, así como las matemáticas están cercanamente vinculadas a la estructura del mundo y de la naturaleza (¡e incluye a la mente!) —lo que no significa que podamos "reducir la naturaleza a ecuaciones". Así como yo he dedicado una buena parte de mi vida a las conexiones entre la matemática y la sicología, mi amiga Sarah Voss (a quien conocí por primera vez en la Asamblea General UU en Fort Worth, en 1994) ha dedicado mucho de su tiempo a las conexiones entre la matemática y la religión. Vive en Omaha y es una ministra ordenada UU (actualmente ministra a tiempo parcial en la Primera Iglesia Unitaria de Ciudad Sioux, ha servido como ministra interina en Cedar Rapids). También enseñó matemáticas varios años en varias facultades y universidades en Nebraska y trabajó por un tiempo en un consorcio regional de educación matemática. En sus libros y en otros materiales de enseñanza ha reflexionado sobre la historia del simbolismo matemático usado en la adoración, a partir del misticismo de los números y los sólidos geométricos desarrollados por el antiguo sabio griego, Pitágoras de Samos (582AEC-507AEC) y sus seguidores.

Como la lectura del libro de Sarah lo apunta, un conocimiento de las matemáticas puede producir exactamente lo opuesto de lo que mucha gente teme que produzca. En vez de poner una camisa de fuerza al pensamiento humano e imponer una forma correcta de hacer las cosas, las matemáticas nos ayudan a ver la realidad en su aspecto dinámico, siempre cambiante, así como llena de paradojas (un ejemplo de una paradoja matemática: los números pares serían un conjunto más 'pequeño' que los números enteros, pero a cada número entero se le puede asociar exactamente un número par al multiplicarlo por 2, esto sucede así sólo porque hay un número infinito de números). Desde la década de 1960, en esta misma línea, los matemáticos han descubierto cómo discur sobre —y trabajar con— el caos. Esto ha acercado su trabajo al misticismo oriental y pagano, y han logrado generar algunos bellos diseños fractales como el que se muestra en esta otra camiseta. Y señalo un paralelo con el papel de honroso que los homosexuales han tenido en muchas de las sociedades tradicionales de los nativos de Norteamérica, tales como los Navajo y los Sioux, como shamanes y líderes espirituales, precisamente debido a que son percibidos como gente 'paradójica' que representa un puente en la división al uso entre lo masculino y lo femenino.



SEGUNDA CAMISETA

ESTA ES SU ILUSTRACIÓN


Las matemáticas pueden traer consigo otros beneficios para nuestras actitudes y maneras de pensar y sentir. Si consideramos a la vida como algo dinámico, consideraremos a las personas como dinámicas: no atrapadas en determinados 'rasgos de carácter', sino capaces de cambiar. La matemática también nos ayuda a ver los patrones, las interconexiones y las analogías útiles entre dominios diferentes. Como lo dijo el matemático y físico francés del siglo XIX Jean-Baptiste Joseph Fourier (1768-1830): "las matemáticas comparan los fenómenos más diversos y descubren las analogías secretas que los unen" (va un ejemplo ilustrativo de esta manera de pensar: uno de mis estudiantes de posgrado vio una analogía entre las burocracias indiferentes y la gente con daños en su lóbulo frontal). Finalmente, el aspecto de la prueba formal de las matemáticas, con la investigación rigurosa de la verdad universal que implica, puede ayudarnos para ver a través de las convenciones sociales la verdad real de las cosas —al emperador desnudo, como estaba.


Pragmáticamente, vencer la difundida matefobia ayudaría a los estadunidenses a ponerse a la par de los japaneses (y en el futuro cercano, de los coreanos, chinos, e hindúes) en cuanto al desarrollo tecnológico. Y podría evitar que muchos profesionales cometan grandes meteduras de pata. Hay ejemplos en un libro del matemático John Paulos, que se titula Innumeracy (que sería algo así como el analfabetismo matemático). Uno de ellos trata del hombre que da el pronóstico del clima, quien dijo que había una probabilidad de 50% de lluvia para el sábado, y de 50% de lluvia para el domingo, ¡así que, según él, al sumarlas darían una probabilidad del 100% de lluvia en algún momento del fin de semana! Otro que se discute en los libros de texto de sicología es el de un doctor que hace una prueba a un paciente para detectar una forma rara de cáncer, para lo que usa una prueba de piel en la que el 90% de los pacientes con ese cáncer dan positivo; cuando el paciente da positivo, el doctor concluye, erróneamente, que su paciente tendría una probabilidad del 90% de tener cáncer.

Ahora concluyamos con un regreso a la conexión con la homofobia. Parece haber diferencias genéticas entre los individuos en lo referente a su habilidad matemática. No todos, quizás, están hechos para ser matemáticos profesionales, así como no todo el mundo está hecho para ser pateador de los Dallas Cowboys. Pero el cerebro difiere del reto del cuerpo en que su función es mediar entre el cuerpo y el ambiente exterior —y con el objeto de hacer esto con efectividad, debe (y lo hace, a través de substancias químicas y conexiones sinápticas) cambiar con el ambiente. Así como yo conté con maestros de voces que transmitían apoyo que me convencieron a base sólo de insisitir en que "la mente puede más que la materia" de que podría ser un gran cantante aficionado, casi cualquiera podría bajo las condiciones apropiadas, aprender a desarrollar un alfabetismo matemático mínimo y una valoración positiva del papel filosófico de las matemáticas (de hecho, hay o había un taller de apoyo en la Ciudad de Nueva York llamado “¡La Mente puede más que la Materia!”)

Creo aproximadamente que lo mismo es verdad con la orientación sexual. Que alguien resulte homosexual u heterosexual de adulto depende en gran medida de su herencia genética (dudaría en afirmar que sea algo completamente genético, puesto que mientras que no conozco la literatura sobre el 'gen gay', conozco un genetista comportamental de la Universidad de California en San Diego que no me parece un intolerante homofóbico exaltado y ha expresado su escepticismo profesional sobre el concepto). Pero de manera similar a lo que sucede con la habilidad matemática, la gueidad contra la heterosexualidad puede representarse mejor un continuo, o algo como un 'Yin/Yang', en vez de una pared abrupta. Pienso que todos tenemos algún potencial para sentir atracción física, así como amor, por gente de ambos géneros. Y conforme más admitamos esto, más venceremos la homofobia. Pues como toda la gente con prejuicios, el homófobo teme en otros el reflejo de su propio sentimiento secreto.

El sinsentido común de la sociedad promueve estas divisiones al decirnos que debemos ser duros o suaves, racionales o emocionales, intelectuales o espirituales. Los adeptos de la Nueva Era no ayudan al decir: "salte de tu intelecto (mientras apuntan a la cabeza) y entra a tus sentimientos (mientras apuntan al corazón)", ¡cuando la verdad es que ambos están en ambos lugares! Podemos soplar y comer pinole —y una religión de síntesis como la UU podría animarnos a ello. Podemos ser apasionados sobre las ideas, como muchos viejos judíos socialistas, así como místicos sobre la naturaleza, como muchos neopaganos. El neurocientífico Antonio Damasio culpa a Descartes por la creencia cultural de que la razón y la emoción serían opuestas. En un libro reciente titulado Descartes’ Error [El error de Descartes], Damasio discute lo que pasa a quienes tienen daño en una parte de los lóbulos frontales que obtienen valores normales para la memoria y las pruebas cognitivas (algunos de ellos tienen, de hecho, coeficientes intelectuales muy altos) pero carecen de las reacciones emocionales usuales ante los estímulos sensoriales (por ejemplo, pueden informar que manejaron sobre el hielo sin sentir miedo alguno). Si la mitología social fuese cierta, estos pacientes serían excelentes tomadores de decisiones ultrarracionales, al estilo del Sr. Spock de Star Trek / Viaje a las Estrellas. La verdad es que son pésimos tomadores de decisiones. El paciente favorito de Damasio nunca puede decidir en cuál de varios restaurantes comer pues ninguno de ellos lo emociona. Y pese a su gran inteligencia, tiene problemas para conservar un trabajo por un periodo prolongado.


Pero aunque Damasio acertadamente criticó el error de René Descartes (1596-1650), pienso que cometió un error propio. Al final de su libro, dijo que las emociones necesarias para motivar las decisiones deben ser principalmente la evitación del dolor, y que él no podría imaginarse una sociedad basada en la búsqueda del placer. Esta es la clase de cinismo que una religión liberal como la nuestra necesita rechazar. Necesitamos motivarnos racional y emocionalmente para buscar el placer de la máxima integridad y vinculación de los unos con los otros, independientemente del género y de la orientación sexual, y con un mínimo de epítetos e insultos. Y el espectro completo del intelecto humano, de las matemáticas a las artes y de regreso, necesitan emplearse al servicio de esa meta.



*Daniel S. Levine es integrante, desde 1983, de la Primera Iglesia Jefferson Unitaria Universalista. Es Profesor de Sicología y antes fue Profesor Asociado de Matemáticas, en la Universidad de Texas en Arlington. Su investigación en redes neuronales y modelación cognitiva combina ambos campos. http://www.uta.edu/ra/real/editprofile.php?onlyview=1&pid=151


Puedes descargar gratuitamente este documento (para fines no comerciales) en formato imprimible PDF (10 páginas) de:


http://www.scribd.com/doc/15808308/Homofobia-y-fobia-hacia-las-matematicas


http://www.docstoc.com/docs/6417797/La-homofobia-y-la-fobia-hacia-las-matem%E1ticas-%BFDos-caras-de-la-misma-moneda



La homofobia y la fobia hacia las matemáticas: ¿Dos caras de la misma moneda? -


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


jueves 21 de mayo de 2009

Boletín de Adoración 4: De sacramentos y corresponsabilidad

Amig@s de la LCUM:

Quiero ofrecer mi testimonio y algunas ideas para seguir procesando la discusión sobre las comidas compartidas.

Mi experiencia personal

En los 5 años en que he participado en reuniones unitarias de adoración más o menos regulares en la Ciudad de México, sólo en los últimos 2 años hemos incorporado la realización de 'comidas compartidas'. Estas comidas han marcado una diferencia notable en cuanto a la clase de espacio que vamos creando, y ofrecen un espacio más cálido y relajado que solamente el ritual y la reflexión del sermón. Creo que ha sido uno de nuestros aciertos incluir la comida compartida luego de nuestros servicios de adoración. 

En casi todas las iglesias unitarias se realizan 'comidas de cazuelas', potlocks,  'comidas compartidas' o 'comidas de traje' (en las que cada cual lleva un platillo) con cierta regularidad, por lo menos mensual.

Un sacramento

Tradicionalmente se entiende como un 'sacramento' a un acto que se considere una manifestación externa de la presencia de lo divino. El centro de cualquier sacramento de la vida religiosa es la comunidad de adoradores reunida, que manifiesta su común unión, o comunión. Desde el origen de la humanidad, la comida en comunidad ha sido un medio privilegiado para practicar simbólica y concretamente esta común unión.

No creo que tengamos que discutir si es que tendremos, o no, cierta práctica de comida compartida de común unión, pues ya lo hacemos regularmente. La discusión es cuánta comunión, y de qué clase, necesita nuestra comunidad emergente en cada momento de su desarrollo. Por ejemplo, nuestros hermanos y hermanas unitarios de Transilvania realizan cuatro veces al año una comunión ritual con pan y vino (blanco). Nosotros realizamos el año pasado una comunión del chocolate...

La especificidad del Grupo Cáliz

A diferencia de las Sesiones de Adoración, los GC son más un compromiso de equipo. Para que la intimidad espiritual y la participación mejoren en calidad de la compartición y de la escucha es muy importante que los miembros de un GC traten de no faltar. La Adoración Regular funciona bastante bien incluso con un recambio importante de los participantes, es más flexible en este sentido. Los GC generalmente se realizan entre semana en la mayoría de las iglesias. Hay GC por afinidad de tradición (humanistas, budistas, cristianos, por ejemplo), por interés compartido (proyectos de justicia social, lectura de libros espirituales, círculo de escritores, círculo de cocina, etc). Este año inciamos el ciclo de GC con las 4 sesiones básicas, en las que hemos procurado enfocarnos en desarrollar nuestras habilidades para compartir (escucha profunda, realimentación positiva, atención sagrada).

Incluso hay pequeños rituales cuando un GC se divide (lo ideal es que tenga de 4 a 11 participantes), para recibir a un nuevo integrante, para despedir a un integrante que salga del grupo, etc.  Por ello hacer un ágape en cada sesión del GC podría tal vez tener como resultado que se desincentivara la participación regular que es el corazón del GC, o tal vez no, según decidamos...

El salto a la regularidad semanal

Hace 3 años nos comentaba nuestro amigo Royal Cloyd que en su experiencia en la creación de congregaciones, que sin una regularidad de por lo menos 2 sesiones de adoración al mes, era muy difícil reunir la masa crítica de asisitentes para vitalizar un grupo emergente. Y ahora nos enfrentamos con el hecho de que para que funcionen los GC también es importante que tengan esa misma regularidad. En resumidas cuentas: nos enfrentamos al reto de organizar reuniones semanales regulares (al menos 4 al mes) para que, tanto los Servicios de Adoración Públicos, como los GC funcionen de manera óptima y nuestra congregación emergente pueda ofrecer un hogar espiritual regular que nos provea de las reflexiones, celebraciones, rituales, intimidad espiritual, profundización espiritual, una visión de justicia y amor, capacitación para servirnos (ministrarnos) los unos a los otros y al mundo... 

Y siguen otros retos igualmente interesantes y fascinantes: creación de nuestra escuela de educación religiosa liberal infantil (no para adoctrinar, sino para que nuestros niños exploren sus propias respuestas a las grandes preguntas de la humanidad), desarrollo de ministerios regulares en causas específicas de justicia social y ambiental con una implicación sistemática de nuestra comunidad de fe, formalización de nuestra estructura de trabajo congregacional (Mesa directiva, comités de liturgia, apoyo y acompañamiento, de educación religiosa, de música, de voluntariado, de Relaciones Públicas, etc), Boletín Congregacional, etc.. Y otros que vendrán en su momento...

Ministrar y ministrarnos

En esta comunidad de buscadores libres debemos actuar como una congregación de autoservicio religioso. ¿Qué necesitamos de nuestro hogar espiritual, de nuestra comunidad de memoria, de celebración y esperanza? ¿Qué aportaremos para que nuestra comunidad sea el lugar que necesitamos? ¿Qué talentos, conocimientos y habilidades podemos poner en acción? ¿Cuánto tiempo dedicaremos a impulsar a nuestra comunidad? ¿Qué comidas compartidas en comunidad unida queremos tener? ¿Qué aportaremos a estas comidas? El siguiente paso está al alcance de la mano en los próximos meses. Lo daremos juntos, porque necesitamos nutrir y nutrirnos de esta fe liberal y de una práctica liberadora cada vez más completa. 

Saludos fraternos en esta fe liberal y liberadora,

Libertad, Razón, Tolerancia, Servicio y Amor en Religión

Francisco Javier Lagunes Gaitán
Moderador de la 
Libre Congregación Unitaria de México

jueves 14 de mayo de 2009

Las madres (3 historias)



Sermón del Revdo. Kenneth W. Phifer,
dado en la
Primera Congregación Unitaria Universalista en Ann Arbor,
el 8 de mayo de 2005, (Trad.
Fco. J. Lagunes Gaitán)



Ser madre es un trabajo de tiempo completo, complejo, peligroso, creativo, impresionantemente difícil y enormemente importante. Comienza por la maternidad biológica o adoptiva, con un largo periodo de gestación y preparación que conduce al parto o a la adopción. Ninguna de las dos es fácil.


Pero esos procesos sólo representan el primer y más corto paso de ser madre. Las madres pasan largos años dedicadas a nutrir, cuidar y animar a su prole, trátese de 1 o de 10, de cientos o de miles. El pelo gris y la fatiga marcan esta labor de largo plazo.


Hay madres de muchas clases diferentes, de las que discutiremos brevemente 3 esta mañana. El orden de discusión es cronológico, desde el que nació primero hasta el que lo hizo al último.


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Mamá Jones (Mother Jones, 1837-1930) nació como Mary Harris en el condado de Cork, Irlanda, en julio de 1837. A la edad de 14 o 15 ella y su madre desesperadamente pobre, así como sus hermanos, se reunieron con su padre en Toronto. Al ser criada como católica apostólica romana  estuvo rodeada en su iglesia de imágenes y pláticas sobre María, la Virgen Madre, un símbolo de la maternidad. La María de estos inmigrantes católicos era presentada como sumisa, humilde y pía, pero al mismo tiempo como a alguien que no dudaba en dirigirse a Dios si el bien de sus hijos estaba en juego.


Mary Harris se convirtió en maestra, primero en Canadá y luego en Monroe, Michigan. Posteriormente se ganó la vida como modista en Chicago. De ahí se mudó a Memphis, Tennessí, en donde de nuevo trabajó como maestra. Conoció y se casó con George Jones. Jones era miembro de un sindicato incipiente, la International Iron Molders Union [la Unión Internacional de Moldeadores de Hierro], por lo que Mary se familiarizó de primera mano, a través de él, con la importancia de los sindicatos. Éste se convertiría en uno de los principales temas de su vida.


En 1867, Mamá Jones escribió en su autobiografía, “una epidemia de fiebre amarilla azotó Memphis… Uno a uno, mis 4 hijos pequeños enfermaron y murieron. Lavé sus cuerpecitos y los preparé para enterrarlos. A mi esposo le dio la fiebre y murió. Me senté sola durante noches enteras de duelo. Nadie vino a verme. Nadie podía. Otros hogares fueron asolados como el mío”.


Pasarían 30 años antes de que volvieran a llamarla Mamá Jones, aunque eso sucedió en una situación muy diferente. Dejó Memphis con la carga de su pena, pero también con la conciencia de la miseria causada por la avaricia, así como el conocimiento de lo que podría hacerse para combatir esa miseria, es decir, organizarse, unirse, trabajar juntos como colectividad. Iba en camino de convertirse en campeona de los sindicalizados y sus familias.


No se sabe con seguridad cómo fue que se radicalizó, ni cómo llegó a considerarse a sí misma como una fuerza activa del movimiento por la sindicalización del trabajo. Su autobiografía es incierta sobre esto. Sabemos que formó parte del Ejército de Coxey en 1894 [una marcha de desempleados a Washington, DC, dirigida por el populista Jacob Coxey], que exigió al gobierno la creación de puestos de trabajo. Marchó por delante del contingente, para recaudar dinero y provisiones. Tenía 57 años al comenzar a vivir por el camino por el que avanzó durante 3 décadas. Vestida de negro, con ropas de matrona, empuñaba el estandarte de la justicia para sus hijos, los hijos e hijas del trabajo.


Quien primero la llamó Mamá Jones fue un periódico, en 1897, durante una huelga minera en que participó. Fue un título que ella reclamó para sí misma el resto de su vida. Trabajó para el Partido Socialista, el sindicato de Trabajadores Unidos de las Minas, y por su cuenta contribuyó todo lo que pudo para hacer más equitativa la situación de sus compatriotas. Creía que los trabajadores podían y debían colaborar mutuamente, educarse, y reivindicar las grandes tradiciones democráticas de su país. Consideraba a los ricos como obstáculos avariciosos e inmorales en el camino de la consecución este objetivo.


En 1897, participó en la huelga de mineros del carbón de Pennsylvania. Como era típico de ella, dio discursos, organizó la colecta de comida de los granjeros locales y participó en mítines para elevar el espíritu de lucha de los mineros. Esta huelga ganó y la reducción salarial que la motivó fue cancelada. Extrajo una lección simple de esta experiencia: sólo el poder de los trabajadores, al afrontar la avaricia de los propietarios, podrá lograr los cambios que se necesitan.


Posteriormente se vería envuelta en huelgas de mineros del carbón en Virginia Occidental y Colorado, así como en la agitación entre los trabajadores de todos los ámbitos por la sindicalización y el socialismo. Fue una mujer completamente intrépida e involucrada en una labor que era grandemente peligrosa. Los propietarios enviaban esquiroles a romper las huelgas. También pagaban a matones privados para atacar a los huelguistas, volar las casas de los huelguistas, e incluso secuestrar a sus hijos para así abatir su espíritu de lucha. Mamá Jones siguió participando entusiasta, incluso bien entrada en sus ochentaitantos.


En un sentido, podría decirse que el sindicato —principalmente el de Trabajadores Mineros Unidos, para el que trabajó intermitentemente muchos años por un pequeño salario, pero también para cualquier sindicato para el que se encontrara trabajando— reemplazó para ella a su familia perdida y que sintió que su maternidad alcanzaba a esos 'chicos', como llamaba a los mineros, con gran pasión.


Ellos a su vez la llamaban “la estrella de la esperanza”, o, de acuerdo con la frase del dirigente socialista Eugene V. Debs (1855-1926), como “una moderna Juana de Arco”. Un observador escribió sobre ella después de una huelga exitosa de mineros del carbón en Pennsylvania, “¿Cómo lo hace? Por el mayor de los poderes, el poder del amor. Ama a sus 'chicos' —sean polacos o bohemios, irlandeses o estadunidenses— y les enseña a amarla”.

Tenía una notable habilidad para influenciar a las mujeres y a los hombres. Estaba profundamente comprometida con el ideal de la mujer europea o estadunidense que se ocupa de su familia, cocina, lava, cría y se mantiene por fuera del mundo laboral cotidiano. Para ella las esposas de los trabajadores debían apoyar a sus hombres en las huelgas y las protestas, así como en las actividades sindicales para que pudieran proveerles de lo necesario.


Una vez dijo: “en ningún sentido de la palabra simpatizo con el sufragio femenino. En una larga vida de estudiar estas cuestiones he aprendido que las mujeres están fuera de lugar en el trabajo político. Ya hay una gran responsabilidad sobre los hombros de las mujeres —la de cuidar y criar a las generaciones venideras.”


Había sido madre de 4 hijos y su terrible pérdida había quedado grabada con fuego en su alma. Quería que se cuidara a cada niño y sentía que sólo las madres en el hogar podrían hacerlo.


Con todo, fue una feminista radical que creía en los ideales socialistas de igualdad. Pasó la segunda mitad de su vida haciendo labores 'de hombres' a su manera. Fue muy buena en esto. Mostraba una voz y una presencia cautivadoras, que no fueron la menor de las razones por la que un oponente la describió como “la mujer más peligrosa del país”. En más de una ocasión fue capaz de dirigir una audiencia presidencial. Sostuvo conversaciones privadas con hombres ricos e influyentes como los Rockefeller, padre (1839-1937) e hijo (1874-1960).


En 1902, dirigió una cruzada infantil para sacar a los niños de las fábricas e insertarlos en las escuelas. Puesto que ella también sentía que las mujeres pertenecían al hogar, trabajó como un hombre para liberar a las mujeres y niños de las fábricas al hacer que los propietarios pagaran salarios suficientes a los hombres, de manera que no hubiese la necesidad de que toda la familia trabajara en esos puestos tediosos y tan frecuentemente peligrosos.


Como una madre, infundió coraje a sus chicos. He aquí algunas de las palabras que pronunció durante la Huelga de Carbón de Colorado, durante la segunda década del siglo: “Han permitido que unos pocos hombres los mangoneen, que los maten de hambre, que abusen de sus mujeres y niños, que les nieguen a ustedes el acceso a la educación, que los conviertan en peones —más bajos y menos libres de lo que eran los esclavos negros antes de la Guerra Civil (1861-1865). ¿Qué les pasa? ¿Tienen miedo? ¿Temen a sus lastimeros jefecillos?… No puede creerlo. No puedo creer que sean tan cobardes…”


Sus propias afirmaciones sobre los dueños de las minas dejaban claro que ella no temía. Describió a John D. Rockefeller Jr. (1874-1960) como una “rata insultante” y a su padre como “el mayor asesino que ha producido nunca esta nación”. Tronó contra los propietarios de las acerías luego de la Primera Guerra Mundial “La guerra ha hecho a los señores del acero más ricos que los emperadores de la Antigua Roma”.


Su biógrafo, Elliott J. Gorn, escribió sobre ella, “La manera en que vivió su vida Mamá Jones quitaba el aliento. Ajustó su apariencia para encajar con cada noción sentimental sobre las madres. Luego subvirtió la idea misma de feminidad dulce y tierna en que se basaban esos estereotipos con sus discursos electrizantes, profanos y vituperantes. No se esperaba que las mujeres —en especial las ancianas— tuvieran opiniones sobre la política y la economía; no se esperaba que viajaran solas; se les consideraba demasiado delicadas para la controversia. Y ahí estaba ella, arengaba a los trabajadores, regañaba a los políticos, atacaba a los 'piratas' y decía a las mujeres que tomaran las calles, todo bajo la cobertura de la sagrada maternidad”.


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Ciertamente no se trataba de una dama según la definición convencional, ¡pero vaya que era una dichosa mujer, a su propia manera, una mujer capaz de hacer muy malas pasadas! Así fue Jane Addams (1860-1935).


Addams nació en pueblo pequeño de Illinois en 1860, su padre fue un exitoso negociante y legislador estatal conocido por su rectitud moral. Su madre murió cunado tenía 3 años, dejando a la pequeña Jennie bajo el cuidado de su padre. De él aprendió un profundo sentido de angustia hacia la vida tal como era.


Ella recordaba su dolor abrumador por la muerte de su amigo, Abraham Lincoln (1809-1865), cuando no tenía más de 5 años de edad. Aprendió pronto sobre lo que llamó “el enigma de la vida y la muerte aprieta fuerte: ser joven una vez, para envejecer y morir, todo llega a eso y luego una jornada misteriosa hacia lo Desconocido”.


Después recordaría a la familia de una persona conocida que perdió 4 hijos durante la Guerra Civil (1861-1865) y luego el quinto moriría en un accidente de cacería meses depués de regresar vivo del conflicto. Escribió a propósito de esa tragedia que “nuestros jóvenes corazones se hinchan en una primera rebelión contra aquello que Walter Pater (1839-3894) llama 'los inexplicables defectos, o desventuras, de parte de la vida misma'; estábamos abrumadas por esa gran pena hacia las cosas como son, tanto más misteriosas e intolerables que aquellas penas que sútilmente pensamos que marcan las fechorías perpetradas por las personas.”


Si esta joven compasiva no podía cambiar al universo —“a las cosas como son”— pudo trabajar para cambiar las cosas que evidentemente causadas por los errores y la maldad humanas. Eso es precisamente a lo que dedicó la mayor parte de su vida.


Estudió en el Seminario Femenino Rockford, donde conoció a Ellen Gates Starr (1859-1940), con quien encontró y codirigió Hull House [un centro de preparación para la vida independiente, en Chicago, que proveía de servicios sociales, de salud, educación y capacitación principalmente a los jóvenes que salían de los orfanatos por ser mayores de edad]. El mismo año en que se graduó, 1881, murió su padre, con lo que se desvaneció cualesquier ilusión que todavía albergara a propósito de la justicia y equidad de la vida.


Pasó 8 años más vagando por mundo, en busca de su misión. Esto incluyó dos prolongados viajes a Europa y una vida bastante cómoda. Lo que aprendió, como lo observa su biógrafa, Jean Bethke Elshtain, es que “que no puedes ser universal en todas partes, menos en tu propio patio trasero…” Llegó a una ética que puede “practicarse, más que formalizarse”, una ética que destaca “no lo atractivo del riesgo extremo, ni de las enseñanzas más obscuras de la violencia y la dominación”, sino más bien de “una celebración de la cotidianidad, del mundo prosaico, de sus prácticas y valores, nada espectaculares y que avanzan paso a paso…”


La Hull House se convirtió en el centro de su vida en 1889. Había decidido que el matrimonio estaba bien, pero que no sería bueno para ella. Luego decidiría mudarse, junto con su amiga Ellen Starr, a uno de los vecindarios más pobres de Chicago, compró una casa y vivió en ella, hizo de esa casa un centro de cultura, educación y reforma social. Era un lugar precioso, con decoración y mobiliario exquisitos, diseñados para elevar la mente y el corazón.


Su ubicación en la Calle Halstead las colocó en un área con 9 iglesias y 250 cantinas, poblada casi exclusivamente por inmigrantes que, de acuerdo al recuento de Addams pertenecían a unos 18 grupos nacionales diferentes. La Hull House patrocinó clases, conferencias, capacitación sobre dietética, atletismo y clubes para hombres, mujeres, niños y niñas. Tenía un jardín de infancia, una enfermería, el primer parque público para juegos, una guardería, un grupo teatral, un grupo coral, un club de Shakespeare y un club de Platón.


La Hull House fue un lugar de gran belleza en medio de una gran pobreza, no era una belleza que se burlara de las tradiciones de la gente a la que servía, sino una que respetaba sus tradiciones y su sentido estético. Duro como fue, por ejemplo, Addams llegó a entender que el alcohol también podía ser un medio de compartir hospitalidad.


También llegó a entender, especialmente bajo la influencia de Florence Kelley (1859-1932) que llegó a vivir a la Hull House en 1891, la importancia de escuchar a los inmigrantes para encontrar formas de resolver sus problemas. Addams llegó a desarrollar una elevada estima por las soluciones que parten de abajo hacia arriba, y sustentó esta actitud en una idea de la democracia directa del tipo más fundamental.


Tal vez lo más central en su vida activa fue un entendimiento del cuerpo femenino como madre. Para ella, la mujer es el símbolo del poder generador de nueva vida, de la fecundidad. Para Addams, que eligió no ser nunca una madre biológica, esta imagen de la maternidad se extendía mucho más allá de lo biológico para incluir la manera en que uno vive en la sociedad. Las madres, sintió, tienen un rol esencial para cuidar y animar las comunidades y las ciudades, así como a sus familias. Finalmente, amplió ese rol maternal para incluir en él a las naciones.


Addams creía en el papel esencial de la mujer como madre. Ese papel comenzaba en la casa, pero al poco tiempo de haber fundado la Hull House, reconoció la necesidad de la acción social y llamó a las mujeres a llegar más allá de su casa con el objetivo de proteger el hogar.


Practicó lo que predicó. En 1894, consternada por la precaria recolección de basura en su vecindario, logró colocarse en la posición de Inspectora Sanitaria del Distrito XIX. Para ejecutar esta tarea, junto con otra residente de Hull House caminó detrás de los recolectores de basura para asegurarse de que hiciesen bien su trabajo. Tan mal lo hicieron que Addams adquirió el contrato para recolectar la basura ella misma.


Elshtain describe lo que sucedió: “…ella y Amanda Johnson siguieron diligentemente los carros de la basura e insisitieron en que se incrementara la cantidad de carros para que se realizara la recolección adecuadamente. Fueron infatigables. Los caseros fueron llevados a la corte por no ofrecer contenedores apropiados para juntar la basura. Addams y Johnson hicieron arreglos para la remoción de los animales muertos cuyos cadáveres en descomposición contaminaban las calles y callejones.”


Addams también se involucró en cuestiones raciales, describió a la raza como “la situación más grave” en la vida de los EUA. Luchó en muchos frentes por la igualdad para toda la gente en una época en la que la mayoría de sus conciudadanos pensaban que era perfectamente apropiado discriminar a la gente de color.


Addams entendió la importancia de que la gente mayor contara sus historias. Y no se refería marginalmente a los inmigrantes mayores, que frecuentemente no hablaban inglés, cuyos espíritus se hundían al contemplar su vida arrancada de sus raíces. Ella hizo posible que esta gente contara sus historias. Los escuchaba. Incluso arregló que muchos de ellos las prepararan para su publicación. Fue como una madre también para quienes eran demasiado viejos para abrirse camino en la extraña sociedad de los EUA, hacia la que su destino los había conducido.


Addams era pacifista, creía que el antagonismo no era necesario. Contempló la Huelga de Pullman de 1894 bajo esa luz y también la Guerra Civil (1861-1865). Consideraba a la humanidad como una especie de familia en la que podían presentarse erupciones de vez en vez, pero en la que los vínculos de parentesco eran lo que más contaba.


John Dewey (1859-1952) contó que escuchó a Ellen Starr hablar sobre los primeros días de la Hull House, cuando todo el proyecto era visto con sospecha por la gente que vivía por la Calle Halstead. Starr recordaba que una vez, al platicar sobre la Hull House con alguna gente, un hombre repentinamente la escupió en el rostro. Tan sólo se limpió el escupitajo y prosiguió su platica, sin poner ninguna atención al insulto.


Fue esa ecuanimidad lo que le ganó el respeto de la gente e hizo posible que la Hull House hiciera su labor.


Al arreciar la presión y con la entrada de los EUA a la Primera Guerra Mundial (1914-1918), Addams se mantuvo firme en sus opiniones de que la guerra era errónea. Había publicado un libro sobre sus convicciones en 1907, Los mas nuevos ideales de la paz. La llegada de la guerra no cambió sus ideas sobre el patriotismo, en cuanto a que el único patriotismo honorable se basaría en la compasión por los ciudadanos del país, no en la perturbación violenta de la guerra.


Fue fundadora del Partido de Mujeres por la Paz, en 1915, una organización que se transformó en la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF). En plena la guerra, junto con más de 1,300 mujeres de 12 países que se reunieron en La Haya, Países Bajos, hicieron un llamado en pro de un arbitraje internacional que pusiera fin a la violencia inmediatamente. En ese llamado se incluían propuestas y pronunciamientos muy nobles que posteriormente se han aplicado o al menos intentado: los frutos de la conquista no deben ser reconocidos, debe establecerse una corte internacional permanente para mediar en las disputas, no debe haber transferencias territoriales sin el consentimiento de sus habitantes, la prohibición de los tratados secretos, por el comercio libre, por la libertad en los mares, por el desarme universal, por la extensión del sufragio a las mujeres.


Addams y quienes compartieron su visión actuaban en el espíritu de la proclamación del primer Día de la Madre por Julia Ward Howe (1819-1910), que entre otras cosas decía “¡La espada del asesinato no es la balanza de la justicia! La sangre no limpia el deshonor, ni la violencia es señal de posesión”.


Jane Addams fue una dama, pero fue, como Mamá Jones, una muy poderosa, una muy buena mujer, una madre tierna, amorosa, lista y capaz para tantos en la sociedad que o no tenían una propia, o cuya madre simplemente no pudo llevar las cargas de la vida como estas damas.



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Y ahora llegamos a Tutu, Evelyn Emily Josephs Phifer, mi madre, nacida el 11 de junio de 1908, el día en que se casaron los padres de su futuro marido. Al nacer su primer nieto, le preguntaron a mi madre cómo le gustaría que le dijera. Ya lo había pensado. “Tutu”, dijo, “la palabra hawaiana para abuela”. Y desde ese día fue Tutu.


Mi madre creció en Charlotte, Carolina del Norte, hija de inmigrantes provenientes de Baalbek, Líbano. Tuvo una crianza sureña muy tradicional de principios del siglo XX, lo que significa que se le enseñó a posponer su trato con los hombres, a entrenarse para ser una buena madre y ama de casa, así como a practicar un cierto decoro y formalidad compatibles con mostrarse siempre. Esto le sirvió bien al casarse con un ministro, pues hasta hace pocas décadas era completamente cierto que se mantenía bajo un escrutinio permanente y detallado a las esposas de los ministros, a la caza del más pequeño error social o comportamiento inapropiado. Nada semejante cruzó jamás por la mente de mi madre, estoy seguro de ello.


Se casó con papá hace 75 años y disfrutaron —de verdad lo disfrutaron— de 71 años y 9 meses juntos. La primera lealtad de mi madre era hacia Papá, un vínculo que como niños siempre tratábamos de romper sin lograrlo jamás. Entendió que si los padres se mantenían unidos por el amor, los hijos prosperarían, incluso en los momentos en que no lo entendieran.


Y ahí estábamos 3 de los hermanos, nacidos en 1932, 1938 —mi año de nacimiento— y 1947.


Aunque debido a las considerables diferencias de edad hubo muchas diferencias en cómo nos criaron, básicamente papá y mamá fueron los mismos a lo largo de los casi 40 años que nos de activa parentalidad que les tocó en suerte ejercer.


Sólo por detrás de su papel como esposa de papá y su constante ayuda en el remolino social que era gran parte de su vida como ministro presbiteriano, estaba su papel como nuestra madre. Nunca fingió ser imparcial y objetiva sobre sus hijos.


Sin duda éramos los tres mejores hijos que habían existido jamás. Mi hermano Bill, al escribir sobre ella, luego de su muerte, dijo “siempre le dije que era mi madre sin prejuicios; si me caía y me iba de boca, me habría caído mejor que cualquiera”. Llamaba a mi hermano Bob, “mi hijo precioso”. Los compañeros de la secundaria recuerdan todavía el día de hoy día la voz maternal con acento característico sureño que resonaba en los juegos de futbol americano si yo hacía algo —anotar un touchdown, dejar caer el balón (fumble), fallar la tacleada, tropezarme con mis propios pies —“¡Ese es mi chico! ¡Ese es mi chico!”


No siempre quería ser su chico. Frecuentemente me sentía incómodo con sus explosiones de efusividad por las cosas que hacía. Para mí, se trataba sólo de las cosas que yo hacía. Para ella, eran señales de mis logros en la historia de la raza humana: actuar com Batman con mi capa, o como Linterna Verde con mi máscara; ganar un pastel de frutas en una lotería en el teatro Belle Meade; haber almorzado con Jane Goldberg —cuando en realidad almorzábamos 7 personas en esa ocasión—, esa era la versión de mi madre sobre la que habría sido mi primera cita.


Mamá nos amó fieramente y, como llegué a valorar con el tiempo, realmente se maravillaba de casi cualquier cosa que hiciéramos. No es una mala actitud para aplicarla a tus hijos, o sobre la vida. Todo lo contrario, es de verdad maravillosa.


Mamá era fastidiosa en cuanto a su vestimenta personal y a la casa que atendía, esta era una tendencia desafortunada con tres chicos energéticos que cuidar. Todavía puedo recordar la mirada de horror en su rostro cuando salí repentinamente del cajón del carbón, más cubierto de suciedad que el personaje Pig Pen de Charles Schulz (1922-2000) en la tira Peanuts. Se me dijo que me quedara totalmente quieto mientras corría ella por la manguera para lavarme antes de que pudiera ensuciar algo.



Tampoco pareció muy contenta cuando mi pierna derecha de nueve años de edad se las arregló para zafar de una patada la pata de su mesita de café de la sala.


Pero de alguna manera, pese a su ira inicial ante semejantes episodios y decepciones por cosas como cuando me sacaron de la clase de danza, o cuando me volví Unitario, nunca se apegó a su ira por mucho tiempo, nunca me dijo que fuera despreciable por no haber cumplido sus expectativas. Siguió presumiendo de mí.


Mi madre ajustaba las comidas a las especificaciones personales de sus hombres, lo que a veces significaba cocinar diferentes platillos para una reunión ante la mesa del comedor. Hacía esto sin esforzarse, o eso aparentaba, como el bateador Andruw Jones al correr hacia atrás para atrapar una bola al vuelo. Hacía mis almuerzos cuando tenía trabajos de verano, hacía mi cama cuando era yo demasiado flojo para hacerla, se aseguraba de que me cortase el pelo regularmente, compraba y lavaba mi ropa, curaba mis heridas, me cuidaba cuando estaba enfermo y a veces sonreía mientras le comentaba de numerosas crisis que experimentaba.


Nunca perdió la fe en mí, ni en mis hermanos. No es esta una mala definición de lo que significa ser una buena madre, o un buen padre.


Y fue una buena madre, así como una buena mujer. Aguanto las adversidades del envejecimiento con enorme gracia, simplemente al soportar la artritis, el herpes y la neuralgia que le quedó como secuela, la osteoporosis y la falla cardiaca congestiva, pues aguantó todas estas cosas con una sonrisa, un regocijo silencioso ante la belleza de las flores que la rodeaban en Hawaii, los pájaros que le cantaban, la calidez y amabilidad que nunca olvidó atesorar.


Tutu nunca trabajó fuera del hogar luego de casarse. No tenía ningún rol que desempeñar en la sociedad amplia, nada como lo que Jane Addams y Mamá Jones hicieron. Pero como ellas, fue todo lo que se podía pedir de una madre y estoy agradecido de que lo fuera para mí.



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Tres madres muy diferentes, pero todas dieron fe de ciertas cualidades que definen lo que es una buena madre.


Una de esas cualidades es el cuidado y la protección, una cualidad espiritual, una actitud, una forme de ser que incluye proteger, apoyar y ayudar a propiciar la maduración, o la recuperación de la salud, o el pleno gozo de los derechos humanos.


Una segunda cualidad es la disposición a ensuciarse las manos —como Mamá Jones hizo al ir a la cárcel, al dormir en jacales y en el suelo, al nunca temer enfrentarse a hombres malvados; como Jane Addams lo hizo al cuidar niños enfermos, recoger basura y entrando a la crispación de la política corrupta para limpiarla; como Tutu lo hizo al dar a luz, lavar nuestra ropa sucia y arreglar el desastre que puede causar la enfermedad.


En tercer lugar, cada una de estas mujeres poseía la cualidad de siempre estar ahí, de ser una presencia con la que uno sabía que podía contar, de no reservar sólo ciertas horas para hacer su trabajo, sino de hacer lo necesario cuando se requiriese; frecuentemente no se trata de que esta gente con autoridad tenga que hacer algo en particular, pero saber que lo harán en el momento que se requiera es un consuelo y una bendición.


Que estas 3 breves historias de 3 madres inspiren a cada persona a recordar agradecidos a alguna madre que haya resultado vital en algún momento de su vida. Si todavía viven y no lo han hecho aun, ¿por qué no manifestarles su gratitud?.


BIBLIOGRAFÍA

Jean Bethke Elshtain, JANE ADDAMS AND THE DREAM O AMERICAN DEMOCRACY: A LIFE, Basic Books, 2002.

Elliott J. Gorn, MOTHER JONES: THE MOST DANGEROUS WOMAN IN AMERICA, Hill and Wang, 2001.

Louis Menand, THE METAPHYSICAL CLUB, Farrar, Straus and Girous, 2001, pages 306-316.


Las madres (3 historias) height="500" width="100%" rel="media:document" resource="http://d.scribd.com/ScribdViewer.swf?document_id=15560939&access_key=key-1ro19fzojv09f62teyub&page=1&version=1&viewMode=" xmlns:media="http://search.yahoo.com/searchmonkey/media/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/terms/" > value="http://d.scribd.com/ScribdViewer.swf?document_id=15560939&access_key=key-1ro19fzojv09f62teyub&page=1&version=1&viewMode=">     Las madres (3 historias) Francisco Javier Lagunes Gaitán A través de 3 historias de maternidad, una defensora de derechos sindicales, una pacifista y educadora comunitaria, y una madre biológica entregada a sus hijos, el ministro unitario, y reconocido humanista religioso, Kenneth W. Phifer, hace una reflexión hisórica sobre los roles de la maternidad.

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martes 12 de mayo de 2009

[Grupo Cáliz] Todos hemos tenido una madre


La Libre Congregación Unitaria de México (LCUM) te invita a participar junto con nosotros en el [Grupo Cáliz] Todos hemos tenido una madre, este sábado 16 de mayo de 2009 (siguiente cita: 30 de mayo de 2009):



Consideremos juntos cómo explicar brevemente qué es el unitarismo a quien nos pregunte (Sesión de ¡Invita una amistad!):


30 de mayo de 2009
:
[Servicio
Unitario Público] ¿Qué decimos que es el unitarismo? Parados sobre un solo pie o nuestro 'discurso de elevador'
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Todos hemos tenido una madre

Grupo Cáliz 16 de mayo de 2009





Preparación previa

Todos hemos tenido una madre



1. Cuando piensas en la palabra 'madre', ¿qué viene a tu mente? Cada uno de nosotros ha tenido una madre, pero el día de la madre, con su exceso de comercialismo está despojado de los elementos de cuidado y atención que quizás conducen a la glorificación de la maternidad. ¿Vienen a la mente esos aspectos? ¿Qué sentimientos o imágenes son los primeros que se te ocurren?

2. Echa una mirada a la lista de palabras. ¿Con qué palabras te relacionas?


Nutridora Intrusiva Cocinera Fuente Controladora Cuidadora Solitaria Pecho Escuchadora Vieja Tierra Comida Calidez Ausente Depresión Apoyo Fortaleza Comprensiva Pesada Descuidada Pulcritud Siempre allí No disponible Crítica Lo consigue Quejumbrosa Sabia Cómplice Respetuosa Animadora Maestra de vida Llena de problemas Guía Inspiración Indiferente Dialogante Brújula moral Sanadora Consoladora Estoica Práctica Idealista

3. ¿Cuáles son en tu visión los ideales de la maternidad? ¿De dónde vienen esos ideales? ¿Cómo los entiendes? ¿Qué sentido tienen actualmente?

4. Podemos considerar a propósito de la maternidad, con sus sentimientos asociados, no sólo sus aspectos positivos, sino también sus quebrantos, la ira, el resentimiento, el perdón, el anhelo, o ______ que también pueden estar presentes?. ¿De qué manera?

5. La madre es considerada frecuentemente como educadora o promotora de tu desarrollo. ¿Cómo podemos aprender a apoyar el desarrollo propio y el de otros?

6. ¿Cómo has creado la madre que necesitas?

7. “Mi mamá me dijo: ”…….” ¿Qué es lo que tu madre siempre de decía, o te dice?



Fecha:
Sábado 16 de mayo de 2009

Hora:
5:00 PM

Qué es:
Un Grupo Cáliz es un espacio seguro y abierto a la intimidad espiritual, de diálogo libre, en el que compartimos desde nuestras visiones y experiencias, de corazón y nos otorgamos los unos a los otros nuestra más sagrada atención.

¿Para quién?:
Para integrantes, amigos y visitantes. Esta celebración unitaria pública está abierta a personas de cualquier persuasión religiosa (o de ninguna).

¿Dónde?:
Casa de los Amigos. Ignacio Mariscal #132 (entre Ponciano Arriaga y Jose Ma. Iglesias), Col. Tabacalera (una cuadra al sur del Metro Revolución-Línea 2 o Metrobús).

Recomendaciones:
Sería muy recomendable que reflexionaras sobre tu visión, experiencias y sentimientos acerca de los puntos sugeridos. Asistir puntualmente con disposición a participar.

Costo:
La participación en este
Grupo Cáliz no tiene costo.



Mayores informes:

Teléfono: 5378.7808

Celular: 04455.2021.1837

Buzón electrónico:

serviciounitario@gmail.com

Bitácora de la Comunidad de la LCUM:
http://www.lcum.blogspot.com/

Grupo de la LCUM en: FACEBOOK


Grupo virtual de información, noticias y comunidad LCUM:http://mx.groups.yahoo.com/group/unitariosuniversalistasmexico/

martes 5 de mayo de 2009

Después del diluvio





Oración:

Espío a un intrépido brote verde que se abre paso, tierno, desde una grieta inhóspita del pavimento.

Cosita tonta –tan expuesta a que la aplaste una pisada, a secarse por falta de nutrimentos.

Pero ahí está. Y en ella, la energía y el espíritu de la vida que empujan hacia adelante –en medio de las peores circunstancias.

Valerosa cosita –este no podría haber sido el plan, ni tuyo, ni de tu hacedor.
Aunque persistas –en traer vida donde no se esperaba ninguna, buscada o merecida.


Espíritu de la vida, concédenos el coraje de la hierba.

Que sintamos la energía que fluye por toda la creación en nuestro propios corazones.


A veces encontramos alegrías por nosotros mismos, o por aquellos cercanos a nosotros:

que la belleza y el gozo del mundo nos abran a esa fuente energética.


También sabemos que se presentarán tiempos difíciles:

Y que cuando penemos o nos dolamos de que la crueldad toque nuestras vidas

que podamos apoyarnos en los cambios de la vida y alcancemos una mayor compasión

Al ofrecer o buscar un hombro fuerte para apoyarnos.


Fuente de todo amor y luz,

Que no desesperemos cuando nos encontremos atorados en el pavimento,

Pero que nos abramos paso –con la energía compartida fluyendo por nosotros.


Amén.




Lectura 2 La corriente vital, del libro Gitanjali


Por Rabindranath Tagore (1861-1941)

La misma corriente de vida que corre por mis venas noche y día,
corre por el mundo y baila cadenciosa.

Es la misma vida que se dispara en el gozo,
en el polvo de la tierra y en las innumerables hojas de hierba
y rompe en tumultuosas olas de hojas y flores.

Es la misma vida que se agita
en la cuna oceánica del nacimiento y la muerte, en flujo y reflujo.
Siento que mis piernas son glorificadas por el toque de este mundo de la vida
y que mi orgullo proviene del latido vital de las eras que danzan en mi sangre justo ahora.

Where the Hell is Matt? (2008) from Matthew Harding on Vimeo

.

Enlace al video "Where The Hell is Matt?"  en Vimeo:

http://vimeo.com/1211060


Sermón:


"...aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas; Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches." (Génesis 7.11-12)

Las lluvias, aquí en el Reino Unido, han caído casi continuamente por 40 días y hemos visto elevarse las aguas.

Vimos a unas 10,000 personas que se han visto obligadas a dejar sus hogares. Y vimos a muchas más sin electricidad, ni agua potable en sus casas.


Venturosamente, sólo se sabe que hayan muerto 8 personas como resultado de las inundaciones, y por gracia nuevamente, la mayoría de los hogares que fueron dañados o destruidos estaban asegurados, por lo que luego de las inundaciones la mayoría de la gente será capaz de reconstruir sus hogares y sus vidas.

Uno de los aspectos más esperanzadores e inspiradores de lo que ha surgido de esta crisis en la Gran Bretaña es la forma en que ha derribado las barreras que el individualismo ha erigido entre las personas. Los vecinos que no se conocían entre sí antes, ahora se han encontrado ayudándose los unos a los otros, al compartir los alimentos y tal vez incluso al compartir la casa. De muchas maneras, en las crisis emerge lo mejor de nosotros debido a que obliga a relajar la noción aisladora de que seríamos completamente independientes. Acontecimientos semejantes nos ofrecen una probadita de la interdependencia que –aunque tiendan a ser fugaces de cara a las grandes presiones sociales–, resulta que nos gusta grandemente.

¡En muchas mitologías antiguas, abundan los relatos de diluvios e inundaciones! Relatos semejantes se encuentran casi en cada cultura del planeta. Estos relatos probablemente reflejan alguna experiencia vivida. Desde luego, la mayoría de nosotros no esperaría que estos relatos fueran un recuento histórico preciso de los acontecimientos, pero para nuestros ancestros que vivieron cerca de lagos, ríos y corrientes, esa cercanía les brindó la oportunidad de regar sus cultivos, viajar y obtener suministros adicionales de alimentos ricos en proteínas. Y estos cuerpos de agua vivientes ciertamente se desbordan de tiempo en tiempo. No sorprende que semejantes acontecimientos llegaran de alguna manera a sus mitologías.

Pero hay en estos relatos que sólo su raíz en acontecimientos ancestrales. Hay algo que nos vincula con y nos toca profundamente sobre el agua. Evolucionamos a partir de criaturas que vivían en el agua y dejamos el océano primordial hace cientos de millones de años. Nuestros cuerpos todavía reflejan nuestro antiguo hogar oceánico –más de la mitad de nuestro peso corporal es agua y la salinidad de las células de nuestros cuerpos coincide con la de los mares antiguos. Somos de agua y el agua es de nosotros, por ello resulta particularmente duro que que el agua dadora de vida, benevolente y necesaria se levante de su curso usual y se vuelva contra nosotros.

Ya no es más el agua límpida y controlada que conocíamos. Se ha convertido en una bestia espumosa y marrón que se mueve lenta, pero inexorablemente hacia arriba, fuera de sus límites y hacia nosotros. El agua sigue su movimiento ascendente, con lo que borra las rutinas de nuestras vidas que nos tranquilizan y nos dan regularidad. Incluso sin estar sumergidos, nos encontramos a la deriva en tanto que mucho de lo que dábamos por seguro desaparece –la electricidad, el transporte, el agua potable, el alumbrado, la refrigeración, las escuelas, el trabajo… Al continuar su avance, las aguas comienzan a amenazar nuestras posesiones, a llevarse los muebles, las alfombras, los pisos, los juguetes e incluso nuestros hogares.

Aunque la mayoría sobrevivirá a las inundaciones actuales, muchas vidas –vínculos y rutinas que sostienen a la gente y a las familias– habrán sido arrasadas. A los sobrevivientes les quedará –luego de la inundación– la labor de recoger los pedazos y rehacerse una vida.

Quizás hay tantos mitos del diluvio debido a lo poderosamente que estas historias nos interpelan a propósito de los otros desastres y crisis que experimentamos durante nuestras vidas. La muerte de un ser querido o la ruptura de una relación significativa se lleva de nuestras vidas al menos tanto como lo que se llevan las aguas turbias, espumosas y marrones. La pérdida de un empleo o una enfermedad pueden cortarnos de tajo de todo lo que considerábamos familiar o de lo que dependía el sentido de nuestra vida.

Estos diluvios personales –aunque podrían resultar casi invisibles para quienes nos rodean– nos golpean diariamente y causan estragos en nuestras vidas. Hay entre nosotros quienes justo ahora están rodeados por amenazantes y crecidas aguas turbias –aunque no observemos ningún signo exterior. 


El Buda Gautama (560AEC-480AEC) nos pregunta cómo hemos de tratarnos los unos a los otros en medio de una devastación invisible, con estas palabras: "¿Cuál sería el comportamiento apropiado para un hombre o una mujer en medio de este mundo, en el que cada persona se aferra a su pedazo de escombros? ¿Cuál es el saludo apropiado entre personas mientras pasan las unas frente a las otras en esta inundación?" Si somos capaces de darnos cuenta de que todos somos víctimas de un diluvio, nuestra compasión y cuidado mutuo se incrementa y podemos comenzar a responder la pregunta del Buda.

En el libro del Génesis, Dios crea el diluvio debido a la maldad y violencia del género humano. En la actualidad, la mayoría de nosotros encontrará probablemente increíble, o al menos difícil de digerir, que un Dios amoroso destruyese tan brutalmente la vida debido a las imperfecciones de sus propias criaturas. Entendemos ese relato como metafórico. Sin embargo, al acontecernos cosas malas, lo que suele ser bastante frecuente, nos preguntamos si no habrá sido, de hecho, por nuestra culpa.

Podría ser que pensaras esto en términos de castigo divino por el pecado –algún pecado por el que te hayas juzgado, declarado convicto y castigado a ti mismo. Si no crees en el castigo divino, podrías encontrar una justificación mucho más mundana para culparte –por estar en un lugar particular en un momento particular, por vestir determinada ropa –en otras palabras, tan sólo por ser un humano. No creo en la retribución divina. Creo que todos podríamos aceptar como válidas estas palabras simples de un autor desconocido:

A veces llueve sobre el justo. Eso creo.
A veces llueve sobre el injusto. Creo eso, también.
Pero también creo que a veces tan sólo llueve.
Ni Dios, ni la justicia, ni la creencia tienen nada que ver con eso.

Es completamente cierto y seguro que les suceden cosas malas a las personas buenas. Bien –gente buena– aquí estamos. Las aguas crecidas se arremolinan y baten a nuestro alrededor en los momentos más inesperados